
La única imagen que he encontrado de Juan Suárez de Peralta en internet es esta, pero lo mismo podrÃa ser de EpÃtetos de Siracusa** o de Errol Flynn en «El señor de Ballantry», la novela de Robert L. Stevenson llevada al cine por William Keighley, uno de mis favoritos, -lo que me he reido yo con «El hombre que vino a cenar» de W. Keighley no está escrito-…..y no, no es una divagación innecesaria, es que Juan Suárez de Peralta…es «El hombre que vino a comer»…mejor dicho, «el amigo del hombre que vino a comer» Coño, ya tengo tÃtulo para la entrada.
Del cuadro…phssss, ¡que vamos a decir!, pues que es una pena que no se vea bien la firma para demandar al perpetrador. ¡¡¡Virgen SantÃsima!!!, qué disparate, pero si es que lleva puestos unos jeans lavados a la piedra. Joder, es tan malo que si se lo das a Cecilia Giménez* para que le restaure, puedes estar seguro de que al menos no lo estropeará. Eso sÃ, se parecerá más a PaquirrÃn que a Errol Flynn, pero mucho mejor, hombre,, donde va a parar.

El amigo del hombre que vino a comer
Juan Suárez de Peralta fue uno de los soldados que acompañaron a Cortés hasta Tenochtitlán, pero ha pasado a la historia con el sobrenombre de «el mozo», para diferenciarlo de su padre, Juan Suárez de Peralta «el viejo» y de su hijo Juan Suárez de Peralta «el hombre que vino a comer». Se da la circunstacia de que «el mozo» era el hermano de Catalina Juárez, o sea, la primera mujer de Cortés, y esta a su vez era la cuñada del gobernador de Cuba Diego de Velázquez. Fue «el viejo» el que presentó a «la tÃa» al futuro Marqués del Valle de Oaxaca, que prometÃó casarse con ella en cuanto tuviera un momento de asueto, ya que estaba muy ocupado buscando la manera de liársela a su cuñado …el Gobernador.
Tuvo que ser la mar de gracioso ver a Cortés salir por patas de Cuba en cuanto reunió 11 barcos y más de 600 hombres. Viendo que su cuñado Diego de Velázquez desconfiaba de él y tenÃa intención de retirarle el mando y apresarlo, se apresuró tanto, que acababa de zarpar cuando se presentó en el muelle el Gobernador, y con todo tipo de gritos y aspavientos conminaba a Cortés a regresar y a devolver la flotilla, mediante promesas y prebendas al principio y después, amenazas, maldiciones, imprecaciones, improperios y hasta EpÃtetos de Siracusa**, tales, que me resultarÃa del todo imposible transcribirlos aquÃ, por la sencilla razón de que no pasaron a la historia, ..claro, si llevas escribano…le dices al dia siguiente..».apuntaste eso?»..».SÃ, señor»….»pues…maaaalllll…bórralo».
Impávido Cortés, haciéndose el sueco, le respondÃa…»Quéee?, grita más, que no te oigo…nada, no te preocupes, cuñao, que enseguida vuelvo, se oye muy mal, no te preocupes..vale….de nada….»
Cortés no volverÃa tan pronto, y al saber el gobernador de su éxito y que andaba con multitud de mujeres por México, -se dice que una vez se encerró con cuarenta mujeres cuarenta, y es que lo Cortés no quita lo caliente, no en vano era un conquistador- se le ocurrió vengarse del único modo que ahora podÃa, ya que Cortés, poco más o menos se habÃa convertido en intocable y gozaba de la protección del Rey que aún no salÃa de su asombro al ver el flujo de oro…se vengó, decÃamos…-hay que ser muy, pero que muy rencoroso-…mandándole a su mujer, Catalina, la tÃa del «Amigo del hombre que vino a comer». Cortés, harto de los celos fundados de esta, y de los pollos que le montaba Catalina un dÃa sà y otro también, la estranguló, y dijo que habÃa tenido un ataque de asma muy serio y que se habÃa axfisiado. Pero según se supo, Catalina se habÃa orinado encima, tenÃa marcas claras en el cuello y una gargantilla que llevaba estaba destrozada. Nadie se atrevió a culpar al Marqués hasta mucho más adelante en el Juicio de Residencia. Pero todo esto ocurrió unos 18 o 20 años antes de que naciera el hijo de Juan Suárez de Peralta, «el mozo», que fiel a la tradición familiar, le endosó a su vástago el mismo nombre de su padre y el suyo propio, con el único fin de confundirnos. Nació como digo en Mexico, por lo tanto fue un criollo novohispano bastante bien situado, y que estuvo siempre muy bien relacionado. Fue quizás por ese motivo por lo que compaginó con otros quehaceres, el amor por la equitación, o el gusto por las letras. Fueron varios los libros y tratados que nos dejó, de entre los que destacan un «Tratado de AlbeiterÃa» que no es más que un manual de veterinaria equina, de muchÃsimo interés..para los caballos,; el «Tratado de la caballerÃa de la gineta y de la brida ***», huelga referirse a él ya que es de todos conocido, ya te digo..lo único aclarar que no versa sobre la gineta Montse, es un manual de equitación. Pero el que nos importa hoy aquà es el…»Tratado del descubrimiento de las Indias y su conquista». Bueno, no puedo evitar acordarme de Marcos Mundstock, y decir ..que se llama …Tratado…porque el autor ..ha tratado…ha tratado de contarnos la historia del descubrimiento de las Indias y su conquista, …pero no lo ha conseguido. Y diré porqué…casi de sopetón te das cuenta de que se trata de dos partes bien diferenciadas, no en lo ameno, ya que en eso no se diferencian, al ser igual de aburridas tanto la una como la otra, no, se diferencian al tener una parte buena, y otra parte …original. El problema es que la parte buena no es original y la parte original no es buena.
El hombre que vino a comer:
Una vez que hemos presentado al amigo, vamos a conocer al «hombre que vino a comer», siempre según dice en el Tratado de las Indias y su conquista…Juan Suárez de Peralta.
No nos dice su nombre, quizás porque no fueran tan amigos o quizás para mantenerlo en el anonimato, aunque esto lo dudo, ya que el tráfico de esclavos no estaba prohibido, aunque sà que se consideraba lo que era, indigno, a la par de lucrativo. Pues este señor, habiendo hecho ya dos viajes a Guinea, establecido algún contacto y viendo la posibilidad de incrementar la ganancia saltándose a los intermediarios portugueses, yendo directamente al proveedor, mientras mandaba a sus contactos a parlamentar con el reyezuelo local. Estos reyes eran los que verdaderamente ejercÃan la violencia al tener una desmedida ambición por invadir otros poblados, conseguir prisioneros y vendérselos a los portugueses que a su vez se los vendÃan a otros o los transportaban hasta Sao Tomé, desde donde los distribuÃan, principalmente a América. Sodade, de Cesárea….»vou caminho de Sao Tome».
Bueno, dos mercaderes muy famosos y muy ricos, aunque vivieron años después, fueron el lisboeta Dom Sebastião José de Carvalho e Mello, Marqués de Pombal, y el montañés Don Antonio López y López, Marqués de Comillas. El primero era tan rico y poderoso que en 1755, después del terremoto, seguido del sunami y del incendio que acabó con Lisboa y con la vida de entre 70.000 a 90.000 habitantes, costeó la reconstrucción total de la Lisboa que vemos hoy en dÃa. Desde A Praça do Comerço hasta la Praça Marqués de Pombal y desde el Bairro Alto hasta las primeras casas de Alfama o la MourerÃa. También era la cabeza de la polÃtica interior y exterior de Portugal, vamos, el puto amo. No tan influyente, pero casi tan rico, el Marqués de Comillas dedicó sus últimos años a construir palacios, universidades pontificias, catedrales, y demás, tanto en Comillas, como en Barcelona, ParÃs, La Habana, ..».no vaya a ser verdad que haya Dios, y yo con estos pelos.» …Precisamente con la llegada de Ada Colau a la alcaldÃa de Barcelona se ha quitado la estatua que el Marqués tenÃa en la Ciudad Condal, …por negrero, ..jajaja. Perdón, me rÃo porque el Conde Guell, era negrero también, y el tatarabuelo del ex-presidente de la generalitat, Artur Mas, Joan Mas Roig, también, y la lista de negreros catalanes es enorme, ya que ninguna de las familias burguesas de las que se enorgullecen se hizo rica con otra cosa que con el comercio de esclavos. La industria textil servÃa solo para fabricar una enorme manta que tapara el verdadero orÃgen de sus ingresos. Claro, que quiten todas las estatuas, pero que lo digan los catalanes tiene gracia. (Negreros y esclavos, Barcelona y la esclavitud atlántica’ (Icaria, 2017). Y ya venÃa desde muy atrás, según la tésis doctoral de Iván Armenteros MartÃnez…https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/95887/IAM_TESIS.pdf ….»La esclavitud en Barcelona a fines de la edad media» (1479-1516).
De hecho ya quitaron la estatua en 1884, pero la volvieron a poner, eso sÃ, habÃan suprimido las figuras de dos esclavos negros que estaban tumbados a sus pies, manda cojones, que la hubieran tirado a tomar por el culo entonces como deberÃan de tirar la de todos los hijos de puta y asesinos que adornan las plazas del mundo entero, y que nadie venga diciendo que las de los médicos no, los médicos no, que esos matan con indirectas, te recetan y te rematan, y como decÃa Jardiel, «te acompañan al sepulcro con palabras griegas». O los próceres de la patria, …claro, me imagino lo difÃcil que es para algunos saber la verdad sobre quién era BolÃvar, pero peor serÃa para los bolivianos, que además de la estatua tendrÃan que cambiar el nombre al paÃs, asà que eso no va a pasar. Pero si es muy sencillo, se ponen números y ya está, …¿que te toca vivir en la calle 69?, pues disfruta, que ya te tocará vivir en la 172, que es igual, pero con una botella de Brandy 103 por el culo. O se ponen colores, como en Luanda, Rua Violeta, Verde, Azul, ..¿que no te gusta la Rúa Rosa? eso es porque has probado poco a vivir allÃ, porque como pruebes te vas directamente a la Rua Arco Iris, que también existe en Luanda.
HabÃamos dejado al «hombre que vino a cenar» a la espera de las buenas nuevas que esperaba le trajeran los que habÃa enviado a parlametar con el rey de la zona, y realmente fueron más que buenas, porque tenÃa un excedente de esclavos a los que habÃa alimentado durante tiempo y eximido del trabajo, que estaban en muy buenas condiciones. Eso sÃ, le tenÃa que decir exactamente el número de indivÃduos que llevarÃa para ver si eran suficientes. Cuando le dijo la cantidad a través de los emisarios, estos le contaron que el rey se habÃa puesto muy contento porque le sobraban bastantes y los necesitaba. Como el negocio estaba practicamente cerrado, y para conocimiento mutuo y con vista a los futuros negocios entre ambos, el reyezuelo invitó al «hombre….bla bla bla» a una comida que tendrÃa lugar en su poblado, rogándole encarecidamente su asistencia , ya que como dijo…»es en su honor».
SÃ, hombre sÃ, como no….dijo el «hombre y tal y cual», iré encantado….mañana?, perfecto…acepto. …Pero…vamos a ver …Gutierrez, …dijo al ver a su ayudante con la cara compungida, …¿hay algo que deba preocuparme?, ¿son acaso traicioneros , hostiles o me preparan alguna encerrona? porque entonces que vaya su puta madre. …****
– No que va, nada de eso, sin embargo, he de advertirle a usted que cuando vaya, le ofrezcan lo que le ofrezcan, acepte solo fruta, o verduras..
– Pero vamos a ver, alma de cántaro, ¿tan mala es la cocina por estos lares?, pues por mala que sea, que será, por cortesÃa se come o se pica algo, que no me amilano yo ante un mal guiso….deberÃa usted probar los que hace mi suegra, jajaja.
-No si guisar, guisan bien, …ve usted cómo hacen la carne al horno y parece tal cual cochinillo segoviano, con la piel curruscante, ….lo malo es que es piel, al igual que la carne, que ….vamos, que es gente queee,…. que comen personas, cojones ya.
– Quieto parado, Gutiérrez,…me cagüen San Dios.. ¿me ha concertado usted una cita con canÃbales antropófagos comepersonas?
– Déjese de epÃtetos….(como se advertirá estoy teatralizando la cosa, pero juro que no me invento nada, solo que la conversación tuvo que ser más o menos asÃ) siracusianos, o como coño se diga, don triple pleonasmo, …..no, no son salvajes, más bien..o mejor dicho…ellos, se las dan de exquisitos , y dan un trato a la carne humana como nosotros se lo damos a un lechazo de Aranda o a una tÃa abuela de la que esperamos heredar…solo quieren agradarle a usted. Además, lo hacen variado y al igual que en Castilla, ..va a ver usted unas longanizas, unos chorizos adobados a su estilo, unas morcillas, y cecinas y jamones pata negra colgados por doquier, que quitan el hipo … creerá usted estar en Guijuelo, eso sÃ, la diferencia es que estos son de persona.
-¡¡Yo es que me cagüen hasta en tu puta madre, joder, Gutiérrez..!!.¿y qué cojones hago yo ahora?, ..¿eh?, a lo mejor se ofenden y la liamos…qué hago…
-Pues ir… tiene que ir, eso lo sabe Cristo. Vaya y ponga una excusa, asà de simple, …..
Lo voy a dejar aquÃ, tanto hablar de comida me entró hambre, en breve la segunda parte.
* Cecilia Giménez, la restauradora, jajajaja, la del Ecce-Homo de Borja
** Evidentemente no existió, vamos, digo yo que no, pero si existió no es el mismo del que hablo yo, además el que digo yo no está ni empadronado en Siracusa. Es solo una vÃctima al que le endoso algún aforismo célebre si se me ocurre, lo mismo que hago con Hipotenuso, y Cascorro.
*** Para aquél que le ocurra lo que me ocurrió a mà hasta que lei a Peralta, la gineta y la brida son los dos estilos habituales para la monta, si exceptuamos el «mujeriegas», jajaja. Bueno, todo se basa en la disposición de los estribos mas cortos en la gineta, en la que montas al estilo de los jockeys en los hipódromos, con tus piernas flexionadas, como hacÃa la caballerÃa ligera árabe, y muy dado para el galope. A la brida era el estilo castellano, estribo largo, piernas extendidas, que hace que tengas más estabilidad en el caballo, pero que también requiere de práctica para no romperte el culo en cada trotada.
**** Advierto que lo que son los diálogos entre los personajes, son una suposición mÃa, en la total seguridad de que ocurrieron o asà o completamente distinto. Es para darle agilidad, me la pela lo demás, porque en lo que se refiere a los hechos, soy rigurosÃsimo. Tan riguroso que no pongo la bibliografÃa por básicamente, no cansarme, y dar asà la posibilidad al lector incrédulo de interesarse por algo que jamás hubiese creÃdo que le interesarÃa.

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