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Divagaciones innecesarias

D. Joao II (2 parte)

Allí, en esa Sevilla es donde encontraremos a Pedro de Covilhá, militando en la facción del Duque, y metido en unas guerras y batallas urbanas, saqueos, incendios, combates de lo más farragoso, que no dieron a la ciudad ni un solo día de descanso, ni un día sin muerte, durante tela de años. Se dice que en una ocasión los dos bandos pelearon hasta la extenuación, dándose muerte allí donde se encontraban, y que acabó a los cinco días de lucha, por el total agotamiento de los contendientes. Por lo tanto, los siete u ocho años que Pedro de Covilhá permaneció en Sevilla nos dicen que hablaba perfectamente el castellano y que a la vez era un individuo que se sabía valer de la espada.

     

     Iremos directamente al momento en el que D. Joao II, hace saber a los dos escuderos, Pedro de Covilhá, y Afonso de Paiva, lo que de ellos espera y son estos informados del carácter de la misión. Se especula sobre si estos conocían todos los entresijos del plan de D. Joao II, pero es de esperar que solo conocieran la parte que correspondía específica y concretamente a sus órdenes, bien por seguridad o bien porque el saberlo no les ayudaría en nada a llevar a buen término la empresa. Eran sabedores, eso sí, de que la existencia o no del reino del Preste Juan, no era más que una coartada, en todo caso un objetivo de segunda fila, en el que insistió Don Joao por el simple hecho de no levantar sospechas sobre el hecho de que viajeros portugueses anduvieran por aquéllos pagos, informándose de todo, recibiendo órdenes sobre el terreno y coordinándolos con otras expediciones que saldrían después, de mayor empaque y ya con capacidad operativa. Sin embargo, los dos escuderos, serían la punta de lanza, los ojos de D. Joao, y sobre quien recaía la responsabilidad del éxito o fracaso del ingenioso, audaz, y temerario plan del que sería conocido en el futuro como «El Príncipe Perfecto». 

    Lo curioso es que D. Joao solo visualizaba el objetivo, la parte final del plan, que no era otro que el de arrebatar a Venecia y a quién hiciera falta, el monopolio de las especias. Para conseguirlo reunió a la gente más capacitada del reino en casa de  Pedro de Alcaçova…..allí estaban el Obispo de Tánger, D. Diego Ortíz, que también era cosmógrafo y capellán de D. Joao, el maestre Moysés y el maestre Rodrigo, dos de los mejores cosmógrafos del momento, judíos, y que en el caso del maestre Rodrigo, conocido como el maestre José una vez se bautizó, había participado junto a Martinho Behaim en la construcción del más eficiente y moderno astrolabio que se podía encontrar. En esas reuniones secretas se sabe que construyeron una Carta de Marear, que aunque no ha trascendido y no sabemos cómo era, se supone a raíz de los resultados que debía de ser bastante fidedigna, teniendo en cuenta las lagunas que aún existían, ya que los portugueses en esa fecha aún no habían atravesado todavía el ecuador y acababan de llegar a las costas de Guinea. De todos modos no se puede creer que si hubieran sabido lo lejos que aún quedaba el Cabo de Buena Esperanza se hubiesen echado atrás o hubieran abandonado la pretensión de llegar a las indias, habida cuenta del carácter y la determinación que esta gente tenía. Se trataba al fin y al cabo de la misma gente que había rechazado la propuesta de Colón,  que después este expuso a la reina católica. Evidentemente rechazaron el plan de Colón, no por inviable, sino porque era contrario a los intereses de Portugal, y a lo convenido en el Tratado de Alcaçovas, firmado en septiembre de 1479, que dejaba la exploración atlántica para Castilla.

     También se encontraban allí los dos escuderos, Pedro y Alfonso, aunque en el caso de Pedro de Covilhá, y durante los años que duraron los preparativos, se ausentó en dos ocasiones, enviado por el rey a la costa de Berbería, concretamente a Tremecén, y al poco de regresar fue enviado con otra misión, digamos diplomática, a Fez, el reino perteneciente a una rama de los Beni-Merin.

     Tremecén era conocida como la Granada del Maghreb, la ciudad de las mil fuentes, rodeada de frutales y de una riqueza abrumadora. Famosa por la elaboración de alambeis, unos lienzos de algodón. Resulta difícil creer que Pedro de Covilhá fuese allí a establecer relaciones comerciales y hacerse pasar por comerciante de alambeis. Se desconocen los verdaderos motivos del viaje, aunque tendrá más que ver, posiblemente,  con el asegurarse el flanco ante la muy posible intervención de los castellanos, como así ocurrió treinta años después en el que el independiente y floreciente reino de Tremecén pasó a ser un estado que rendía vasallaje a Castilla. 

     Al poco del regreso de Covilhá a Portugal, fue enviado de nuevo, como ya se dijo, a Fez, pero esta vez se hizo pasar por comisionado del Príncipe de Beja, con el encargo de comprar caballos. Solo D. Joao sabe el verdadero motivo que propició cualquiera de los dos viajes, lo que sí es cierto es que le vino de perlas para poner en práctica los conocimientos que ya tenía de árabe, lengua que llegó a dominar, como ya la dominaba anteriormente su compañero de viaje…Afonso de Paiva, con quién nada más regresar del Maghreb se puso a trabajar en la coordinación de los tiempos y de los lugares en los que tenían que estar y encontrarse con frailes, judíos y agentes del rey, que a su vez pasaban la información con la que coordinarían el viaje de Bartholomeu Diaz con la misión de doblar África por el sur.

     Y ahora nos metemos en la parte más asombrosa de lo que fue el plan de D. Joao, en la que mueve a todos sus peones, sus espías, entre los que encontramos multitud de mujeres, religiosos, y su labor proselitista y propagandística como nunca antes se vio en la historia, que fue desde el Canal de Mozambique hasta el cuerno de África, de tal modo que cuando Vasco de Gama tocaba en las aguadas cualquier punto de la costa Indica de África, era aclamado, con palabras en portugués, que le dejaron perplejo aunque conociera los detalles pequeños del plan. Claro está, en los lugares en los que había llegado el oro portugués, donde no, eran apedreados, lógicamente. Pero esto ya será en la siguiente entrada, en la que nuestros dos amigos escuderos iniciarán el viaje, saliendo desde Lisboa hasta Valencia, donde tenían pensado embarcarse, y se hicieron el viajecito hasta levante…a pinrel, …todo a pinrel, claro, no podía ser de otro modo, como así fue…en el caso de Covilhá, hasta la costa malabar…..bufff. 

* Yojimbo (1961), la película de Akira Kurosawa, protagonizada por Toshiro Mifune, en la que un ronin alquila su espada a dos facciones rivales de un poblado, pasando de servir a un señor, a servir al otro, con total naturalidad y acabando con todos ellos. Sergio Leone hizo un remake no autorizado, protagonizado por Clint Eastwood…»Por un puñado de dólares» (1964).

** Se trata de la guerra entre los partidarios de Juana «La Beltraneja» y los de Isabel. El testamento de Enrique IV reconocía a Juana como hija, y la legitimaba así como heredera del trono de Castilla. Alfonso V y casi toda la nobleza portuguesa la apoyaron. También los hermanos Téllez Girón, y el Marqués de Villena, Juan López Pacheco, y el Arzobispo de Toledo, que apremiaron a Alfonso a abrazar la causa de Juana y hacer valer sus derechos.

 

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