
Muñecas hinchables:
Y asà nos fuimos metiendo de lleno en el mundo que hoy conocemos. La charlatanerÃa, con la venta por correo, se desbocó como el caballo del malo de los westerns. Los antiguos buhoneros que se recorrÃan los cuatro puntos cardinales y hasta algún ordinal, en su carreta desvencijada muy poco propia para salir poniendo los pies en polvorosa después de haber vendido un producto, que de ser hoy tendrÃa unas crÃticas muy negativas en la web, vieron la posiblidad de ofrecer la mercancÃa sin hacer acto de presencia..y decidieron abrir una pequeña oficina en el este. Y desde alli, y aprovechándose del vacÃo legal, ofrecer productos como el que ponemos a continuación. Hoy da risa, pero en aquél momento, la muñeca hinchable sonriente que te traÃa las zapatillas y te servÃa el té, entre otros menesteres, llegó a ser considerada como el proyecto Apolo (ahà si que hubo charlatanes), o sea, un hito de la ciencia. Se vendieron a cascoporro. En algo acertaron los antiguos buhoneros, y es en el nombre, porque hincharse lo que se dice hincharse, se hinchaba la muñeca, si, pero la de tu mano, de cascarte más pajas que un mandril.

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