{"id":152,"date":"2018-08-05T06:31:55","date_gmt":"2018-08-05T04:31:55","guid":{"rendered":"https:\/\/kuzts.net\/?p=152"},"modified":"2018-10-04T10:57:15","modified_gmt":"2018-10-04T08:57:15","slug":"las-aventuras-de-don-juan-lapolla-tiesa-louis-aragon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/kuzts.net\/?p=152","title":{"rendered":"Las aventuras de Don Juan Lapolla Tiesa -. Louis Aragon"},"content":{"rendered":"<p>Las aventuras de Don Juan Lapolla Tiesa<\/p>\n<p>\u00abQuien no cree en los brujos no cree en el diablo; quien no cree en<br \/>\nel diablo no cree en Dios; quien no cree en Dios ser\u00e1 condenado\u00bb \u00e9ste es<\/p>\n<p>el resumen de la doctrina que predicaba en Leipzig a finales del siglo<\/p>\n<p>dieciocho el estudiante de teolog\u00eda Rau, que pose\u00eda un lenguaje magn\u00edfico<\/p>\n<p>y que dec\u00eda del trueno: Ah\u00ed viene el pr\u00edncipe salvaje. Degoll\u00f3 a su padre<\/p>\n<p>porque no se le parec\u00eda. Nada permite suponer que haya sido condenado<\/p>\n<p>por creer en los brujos. A los brujos modernos no les gusta el metro<\/p>\n<p>porque sus ramificaciones subterr\u00e1neas entorpecen sus operaciones, as\u00ed<\/p>\n<p>como todas las tuber\u00edas de gas y de agua, todos los cables el\u00e9ctricos<\/p>\n<p>enterrados en el suelo, las alcantarillas, la telegraf\u00eda, y tambi\u00e9n la<\/p>\n<p>telefon\u00eda, la fotograf\u00eda, sin hilos que interfieren los efluvios de la<\/p>\n<p>atm\u00f3sfera cuyo papel en toda brujer\u00eda es de sobras conocido. Cuando digo<\/p>\n<p>los brujos modernos, me refiero a los que actualmente hacen brujer\u00eda al<\/p>\n<p>estilo antiguo. Ya que en cuanto a los dem\u00e1s brujos son los que han<\/p>\n<p>inventado todo esto, y especialmente el metro. Que \u00e9ste sea de origen<\/p>\n<p>diab\u00f3lico, no existe ni un solo ser vivo que lo dude, y seguramente es eso<\/p>\n<p>lo que explica que sea escenario de encantamientos: ello no le disgusta al<\/p>\n<p>estudiante de Leipzig, sin que yo crea m\u00ednimamente en Dios. Pero<\/p>\n<p>efectivamente si no es por encantamiento, \u00bfquer\u00e9is explicarme c\u00f3mo<\/p>\n<p>puede ser que todo el mundo haya encontrado natural, absolutamente<\/p>\n<p>irrelevante, ver una enorme polla, del tama\u00f1o de un hombre de altura<\/p>\n<p>normal, quiero decir con sus dem\u00e1s miembros, caminando no s\u00e9 c\u00f3mo,<\/p>\n<p>una especie de bufanda bajo el glande, y los cojones arropados en una<\/p>\n<p>mantita escocesa de colores oscuros, remendada en varios lugares? Pues<\/p>\n<p>nadie miraba esta aparici\u00f3n singular en el ascensor ni en el and\u00e9n del<\/p>\n<p>metro Cit\u00e9, donde se contoneaba con una suficiencia, una seguridad<\/p>\n<p>inconcebibles. Apenas una mirada indiferente, al pasar, un perd\u00f3n-<\/p>\n<p>disculpe al tropezar con ella. Evidentemente ah\u00ed hab\u00eda magia.<\/p>\n<p>Era una polla estupenda, no s\u00f3lo por sus dimensiones majestuosas,<\/p>\n<p>su porte muy viril y la soltura de sus movimientos, sino tambi\u00e9n por un<\/p>\n<p>marcado aire de juventud y de inocencia que ciertamente le hac\u00eda<\/p>\n<p>cosechar entre las mujeres un \u00e9xito del que empezaba a tomar conciencia.<\/p>\n<p>Una expresi\u00f3n so\u00f1adora, el meato siempre ligeramente abierto, hac\u00eda a\u00fan<\/p>\n<p>mayor su encanto juvenil. Mientras espera bajo el letrero de la primera<\/p>\n<p>clase, Lapolla peina cuidadosamente por la abertura de su manta la<\/p>\n<p>pelusilla de sus cojones, dos cojones s\u00f3lidos y rollizos que no desdicen<\/p>\n<p>nada del miembro que completan. Afortunadamente para nosotros,<\/p>\n<p>Lapolla se habla a s\u00ed mismo en voz baja, de modo que podemos adivinar<\/p>\n<p>sus pensamientos:<\/p>\n<p>\u00abNunca he visto una mujer tan guapa\u00bb, murmura, \u00ab\u00a1qu\u00e9 mano y<\/p>\n<p>qu\u00e9 talle! \u00a1Su tez eclipsa al lirio, y sus ojos poseen el resplandor del<\/p>\n<p>diamante! Pero monta demasiado bien a caballo, le debe gustar desplegar<\/p>\n<p>su fuerza, me parece activa y violenta&#8230; \u00a1Toma! me parece que ya he<\/p>\n<p>le\u00eddo eso en otra parte, en fin, no importa. \u00a1Cojones! Llega tarde. Ya he<\/p>\n<p>dejado pasar tres trenes&#8230; \u00a1Ah\u00ed est\u00e1, gracias a Dios, ah\u00ed est\u00e1&#8230; mi \u00e1ngel!\u00bb<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>Efectivamente, la viajera que descendi\u00f3 de la primera clase y que tras un<\/p>\n<p>ligero titubeo se dirigi\u00f3 hacia Lapolla era una estupenda criatura.<\/p>\n<p>Admirablemente hecha, enfundada en un delicioso vestidito de saldo que<\/p>\n<p>debi\u00f3 de haber costado los ojos de la cara en la tienda de alg\u00fan gran<\/p>\n<p>modisto, llevaba una especie de sombrero que le sentaba muy bien a su<\/p>\n<p>extraordinario y atractivo rostro. El rostro deb\u00eda haber hecho que se<\/p>\n<p>fijasen terriblemente en ella, pero apenas provocaba las miradas<\/p>\n<p>halagadoras que una graciosa carita se gana por parte de los se\u00f1ores, y<\/p>\n<p>no el asombro ni el esc\u00e1ndalo. Sin embargo, bajo los ojos m\u00e1s hermosos<\/p>\n<p>del mundo, los m\u00e1s hermosos ojos verdes, precisemos, a guisa de nariz y<\/p>\n<p>de boca este rostro ostentaba un adorable co\u00f1o, cuyo cl\u00edtoris estaba<\/p>\n<p>deliciosamente desarrollado y cuyos labios incesantemente h\u00famedos<\/p>\n<p>parec\u00edan invitar a los transe\u00fantes. Era un co\u00f1o un poco m\u00e1s grande de lo<\/p>\n<p>normal, pero que por sus proporciones pose\u00eda toda la enternecedora<\/p>\n<p>seducci\u00f3n de los co\u00f1os cuando son muy peque\u00f1os. Aunque no era la<\/p>\n<p>estaci\u00f3n, la viajera escond\u00eda sus manos en un manguito. \u00ab\u00bfLlego tarde?\u00bb,<\/p>\n<p>dijo, abordando a Lapolla, y retir\u00f3 de su manguito la mano derecha, que<\/p>\n<p>Lapolla bes\u00f3. En realidad, por dif\u00edcil que sea imagin\u00e1rselo, su mano<\/p>\n<p>derecha era un orificio de culo, un encantador orificio de culo, min\u00fasculo,<\/p>\n<p>el\u00e1stico, una maravilla de orfebrer\u00eda. Lapolla no pudo evitar soltar unas<\/p>\n<p>gotas de esperma que constelaron el pavimento del and\u00e9n. Un agente que<\/p>\n<p>las pis\u00f3 distra\u00eddamente estuvo a punto de romperse la crisma: \u00ab\u00a1Hostia,<\/p>\n<p>qu\u00e9 man\u00eda con el chicle!\u00bb, dijo con esnobismo. En el mismo momento<\/p>\n<p>Lapolla dec\u00eda a su graciosa compa\u00f1era: \u00abDeme su mano izquierda, no<\/p>\n<p>puede ser tan deliciosa como su mano derecha\u00bb. Con una risa argentina,<\/p>\n<p>la extra\u00f1a criatura sac\u00f3 del manguito su mano izquierda. Era un ano a\u00fan<\/p>\n<p>m\u00e1s peque\u00f1o que el de la derecha, ya que la viajera no era zurda. No se<\/p>\n<p>lo dej\u00f3 besar y amenaz\u00f3 burlonamente a Lapolla: \u00ab\u00a1Tunante, no hemos<\/p>\n<p>venido aqu\u00ed para jugar!\u00bb Lapolla se inclin\u00f3 con gravedad: \u00abDisc\u00falpeme,<\/p>\n<p>se\u00f1ora, si al verla olvido nuestras posiciones respectivas. No soy m\u00e1s que<\/p>\n<p>un pasante de notario, es cierto, y si mi jefe desea&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abBasta, Lapolla, est\u00e1 disculpado. \u00bfHa tra\u00eddo los papeles?\u00bb \u00abAqu\u00ed<br \/>\nest\u00e1n.\u00bb Lapolla le entreg\u00f3 un gran sobre que llevaba escondido entre los<\/p>\n<p>cojones. En ese momento entr\u00f3 un tren en la estaci\u00f3n. La viajera se<\/p>\n<p>introdujo en \u00e9l. Una \u00faltima mirada a Lapolla, una sonrisa de su<\/p>\n<p>encantador co\u00f1o facial, y ya hab\u00eda desaparecido. Lapolla permaneci\u00f3 un<\/p>\n<p>momento inm\u00f3vil, content\u00e1ndose con mover su prepucio, lo que en \u00e9l era<\/p>\n<p>un signo de indecisi\u00f3n. Luego exhal\u00f3 un profundo suspiro, se arrebuj\u00f3 en<\/p>\n<p>su mantita escocesa y se dirigi\u00f3 hacia el ascensor. Todav\u00eda hablaba<\/p>\n<p>consigo mismo a media voz, aprovechemos esta circunstancia: \u00ab\u00bfQu\u00e9<\/p>\n<p>sue\u00f1os son \u00e9sos, Juan Lapolla Tiesa, amigo m\u00edo?\u00bb, dec\u00eda en su extrav\u00edo.<\/p>\n<p>\u00abEsta mujer no es para ti. Lo que t\u00fa necesitas es una joven honrada que<\/p>\n<p>remiende tu pobre manta tan tristemente agujereada.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo piensas en esta hermosa condesa? Me parece activa y<br \/>\nviolenta, y adem\u00e1s creo que demuestra un excesivo atrevimiento pasando<\/p>\n<p>por encima de las conveniencias: la mujer que no reconoce ninguna ley<\/p>\n<p>est\u00e1 a un paso de no obedecer m\u00e1s que a sus caprichos. Las mujeres a las<\/p>\n<p>que les gusta tanto lucirse, contonearse, no han recibido el don de la<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>constancia&#8230; pero \u00e9se que habla no eres t\u00fa, Juan Lapolla, no eres t\u00fa. T\u00fa<\/p>\n<p>dar\u00edas tu vida por una noche a su lado.\u00bb y diciendo esto tiraba a la<\/p>\n<p>papelera el billete de segunda clase que hab\u00eda sacado s\u00f3lo para bajar<\/p>\n<p>hasta aquella singular cita, ya que Juan Lapolla Tiesa era pobre y no pod\u00eda<\/p>\n<p>pagarse un billete de primera para ir al encuentro de la hermosa condesa<\/p>\n<p>de la Motte, una esp\u00eda del papa seg\u00fan se dec\u00eda. Y por otra parte el<\/p>\n<p>despacho de su jefe estaba en la Place Dauphine, Lapolla s\u00f3lo ten\u00eda que<\/p>\n<p>entregar el sobre y salir, sin esperanza de acompa\u00f1ar a la condesa.<\/p>\n<p>Regresaba lentamente al despacho: \u00abEn mi opini\u00f3n\u00bb, se dec\u00eda, \u00abel amor<\/p>\n<p>exige m\u00e1s tranquilidad: me lo imagino como un lago inmenso en el que la<\/p>\n<p>sonda no toca nunca fondo, donde las tempestades pueden ser violentas,<\/p>\n<p>pero escasas y contenidas en unos l\u00edmites infranqueables&#8230;donde dos<\/p>\n<p>seres viven en una isla paradis\u00edaca&#8230; los sentimientos sometidos a la ley<\/p>\n<p>general por la masa&#8230;mientras que algunas criaturas s\u00f3lo saben amar con<\/p>\n<p>toda su ahna&#8230; cada dolor tiene su moraleja&#8230;\u00bb Mientras tanto la condesa<\/p>\n<p>llegaba sin tropiezos a la estaci\u00f3n Art-set-M\u00e9tiers. Sali\u00f3 al Boulevard<\/p>\n<p>S\u00e9bastopol, y all\u00ed, despu\u00e9s de mirarse en el escaparate de una zapater\u00eda,<\/p>\n<p>retoc\u00f3 su peinado y se empolv\u00f3 el cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>Paseaba entre la gente, desapercibida, y deambul\u00f3 un rato<br \/>\ndeteni\u00e9ndose ante los mostradores de las casetas como si no tuviese nada<\/p>\n<p>que hacer. Llevaba en su manguito el sobre que le hab\u00eda entregado Juan<\/p>\n<p>Lapolla. Sonri\u00f3 al pensar en el joven. Su culo derecho conservaba una<\/p>\n<p>impresi\u00f3n deliciosa. Avanzaba por las calles que llevaban al barrio jud\u00edo.<\/p>\n<p>No reparaba en absoluto en un extra\u00f1o personaje que se hab\u00eda<\/p>\n<p>encontrado como por azar en el and\u00e9n del metro Cit\u00e9, que hab\u00eda tomado<\/p>\n<p>el mismo tren que ella y que ahora segu\u00eda disimuladamente sus pasos,<\/p>\n<p>pegado a la pared, y procurando oler lo menos mal posible. No obstante<\/p>\n<p>era un individuo que se hac\u00eda notar. No como Juan Lapolla por su viril<\/p>\n<p>prestancia, no como la condesa por la distinci\u00f3n innata, la hermosura y lo<\/p>\n<p>desconcertante. Era un individuo que se hac\u00eda notar principalmente, como<\/p>\n<p>hemos dado a entender, por la peste formidable que exhalaba, y sobre<\/p>\n<p>todo, pese al sombrero prudentemente echado sobre sus ojos, que eran<\/p>\n<p>dos moscas azules, por la forma y la consistencia de toda su persona, que<\/p>\n<p>no era m\u00e1s que una gigantesca mierda ambulante, con flemas blancas de<\/p>\n<p>disenter\u00eda a guisa de cuello duro. Era, es in\u00fatil ocult\u00e1roslo por m\u00e1s<\/p>\n<p>tiempo, el Inspector Cagarro, de la brigada social.<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>*<br \/>\nEl vest\u00edbulo de la estaci\u00f3n Saint-Lazare, por su disposici\u00f3n<\/p>\n<p>particular, se ha convertido en el lugar de encuentro de un mundo<\/p>\n<p>singular. Como es sabido, este vest\u00edbulo es una copia de la Place del<\/p>\n<p>Havre, y como ella posee numerosas salidas a la estaci\u00f3n de ferrocarril y a<\/p>\n<p>las calles adyacentes. El cruce de varias l\u00edneas garantiza a esta estaci\u00f3n<\/p>\n<p>un acceso misterioso.<\/p>\n<p>Si se piensa en el gent\u00edo que pasa por all\u00ed, en el trasiego del barrio,<br \/>\nser\u00e1 f\u00e1cil comprender que dicho lugar, donde adem\u00e1s es muy natural Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>deambular, aunque s\u00f3lo sea para examinar los escaparates de las tiendas<\/p>\n<p>alrededor del vest\u00edbulo, est\u00e9 frecuentado por aficionados a los encuentros<\/p>\n<p>discretos, furtivos e inespiables. La polic\u00eda no ha dejado de observar el<\/p>\n<p>tr\u00e1fico sospechoso que aqu\u00ed se desarrolla. Por eso se ve vagar por estos<\/p>\n<p>parajes a seres que tienen la forma de acentos circunflejos, hechos de un<\/p>\n<p>pelo negro bastante sucio, movi\u00e9ndose con ayuda de un pie adornado de<\/p>\n<p>cebollas y de mugre, que nace en el centro de esos bigotes gigantes a<\/p>\n<p>trav\u00e9s de una especie de bacinilla que contiene las esposas, un rev\u00f3lver y<\/p>\n<p>por prudencia un poco de papel de seda. A estos salt\u00edgrados les gusta<\/p>\n<p>coronarse con un sombrero hongo. Aquel d\u00eda, aunque la animaci\u00f3n del<\/p>\n<p>vest\u00edbulo fuese de un car\u00e1cter muy especial, los bigotes no estaban<\/p>\n<p>inquietos. La naturaleza de la muchedumbre los tranquilizaba, y pod\u00edan<\/p>\n<p>concentrar toda su atenci\u00f3n en las nalgas que pasaban por all\u00ed cogidas del<\/p>\n<p>brazo, ya que era la hora de salida de los talleres. En efecto, el vest\u00edbulo<\/p>\n<p>estaba invadido por un p\u00fablico eminentemente simp\u00e1tico a los bigotes.<\/p>\n<p>Eran j\u00f3venes glandes cubiertos de p\u00fastulas que llevaban en bandolera una<\/p>\n<p>cinta de seda azul celeste. Iban en grupos de veintid\u00f3s y se interpelaban<\/p>\n<p>con una alegr\u00eda, una jocosidad que recuerda los cuadros picarescos de<\/p>\n<p>Chocarne Moreau. Cada grupo era dirigido por un gu\u00eda elegido entre una<\/p>\n<p>especie animal que vale la pena describir. Se trataba de unos tumores<\/p>\n<p>cancerosos impresionantes, unos ulcerados como es de rigor en forma de<\/p>\n<p>coliflores, otros simplemente granujientos, exhalando todos ellos ese olor<\/p>\n<p>persuasivo que asegura el anuncio de esta clase de productos; tales<\/p>\n<p>tumores iban vestidos con unos faldones negros, destinados sin duda a<\/p>\n<p>arrojar alguna incertidumbre sobre su sexo. Pero como estos faldones<\/p>\n<p>cerraban mal, por la abertura se descubr\u00eda una cola filiforme y descolorida<\/p>\n<p>hip\u00f3critamente enroscada en un rosario. Eran los miembros del patronato<\/p>\n<p>cat\u00f3lico, que volv\u00edan de un peregrinaje a Lisieux. Los j\u00f3venes glandes<\/p>\n<p>tra\u00edan todos ellos interesantes retratos de la peque\u00f1a santa, y ya<\/p>\n<p>hablaban entre ellos de la manera de utilizarlos para hacerse pajas.<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>Juan Lapolla Tiesa, que acababa de salir de la l\u00ednea Norte-Sur<\/p>\n<p>llevando de parte de su jefe un regalo a la mujer de los lavabos del hotel<\/p>\n<p>Terminus5 de la que el digno notario estaba algo enamoriscado, se sinti\u00f3<\/p>\n<p>molesto ante el espect\u00e1culo que se ofrec\u00eda a su mirada. Porque, ay,<\/p>\n<p>debemos confesarlo, Juan Lapolla estaba ciego para las bellezas de<\/p>\n<p>nuestra santa religi\u00f3n, era de un anticlericalismo que calificar\u00eda de<\/p>\n<p>primario si estas palabras pudiesen acoplarse, y el aspecto de toda esta<\/p>\n<p>juventud pustulosa que en aquel momento acababa de entonar un c\u00e1ntico<\/p>\n<p>le desat\u00f3 rabias incomprensibles, si se piensa en la buena educaci\u00f3n que<\/p>\n<p>hab\u00eda recibido de su madre, la se\u00f1ora de Lapolla, la cual jam\u00e1s habr\u00eda<\/p>\n<p>dejado pasar un d\u00eda sin introducirse un crucifijo en la vagina. Juan Lapolla<\/p>\n<p>hac\u00eda para sus adentros reflexiones muy desagradables respecto a los<\/p>\n<p>tumores con faldas que en ese momento se divert\u00edan haciendo ruido con<\/p>\n<p>las claquetas cuando se sinti\u00f3 empujado por un hombre que apenas tuvo<\/p>\n<p>tiempo de distinguir. Era un griego en forma de linterna sorda que fing\u00eda<\/p>\n<p>leer la Cote Desfoss\u00e9s. Procedente de la calle, hab\u00eda atravesado el Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>vest\u00edbulo, hab\u00eda visto a Lapolla y probablemente cre\u00eddo reconocer a un<\/p>\n<p>amigo, ya que al pasar por su lado le desliz\u00f3 entre los cojones un<\/p>\n<p>paquetito envuelto en seda vegetal, familiaridad que no se habr\u00eda<\/p>\n<p>permitido con un desconocido. Lapolla pas\u00f3 muchos apuros para no dejar<\/p>\n<p>caer el paquete. El tiempo de salir de su asombro y el griego hab\u00eda<\/p>\n<p>desaparecido. Nuestro h\u00e9roe habr\u00eda echado a correr tras \u00e9l, de no haber<\/p>\n<p>sido por uno de los del patronato, que le cerr\u00f3 el paso para ocultar a los<\/p>\n<p>presentes a un cura que acababa de levantarse los faldones para mear, ya<\/p>\n<p>que nadie ha olvidado lo que le pas\u00f3 a Ca\u00edn por no haber cubierto la<\/p>\n<p>desnudez de su padre, y los glandes, encontr\u00e1ndose muy favorecidos tal<\/p>\n<p>como estaban, algo p\u00e1lidos, no se preocupaban por ponerse negros. Un<\/p>\n<p>incidente que se produjo entonces acab\u00f3 por hacerle olvidar<\/p>\n<p>completamente el paquete, que en equilibrio sobre sus cojones ten\u00eda el<\/p>\n<p>aspecto de una legi\u00f3n de honor, pues la seda vegetal era roja.<\/p>\n<p>En la taquilla, a la que se hab\u00eda acercado Lapolla, una Pareja de<\/p>\n<p>Piernas estaba acalor\u00e1ndose con el monstruo-distribuidor, que pretend\u00eda<\/p>\n<p>no tener cambio de cincuenta francos. Era una encantadora Pareja de<\/p>\n<p>Piernas, esbelta, aunque entrada en carnes, con algunas carreras en las<\/p>\n<p>medias de un efecto sumamente agradable. Lo cual no se le hab\u00eda<\/p>\n<p>escapado al viajero que esperaba detr\u00e1s suyo, y este mastuerzo, que iba<\/p>\n<p>vestido de una forma muy exc\u00e9ntrica, de azul claro con guantes blancos y<\/p>\n<p>en la cabeza un pan de az\u00facar adornado con un penacho de plumas<\/p>\n<p>rojiblanquiazules, hab\u00eda tenido la desfachatez, mientras se friccionaba<\/p>\n<p>enso\u00f1adoramente la verga con el guante izquierdo, de separar con el<\/p>\n<p>guante derecho las dos piernas de la pareja, de tal manera que \u00e9sta se<\/p>\n<p>hallaba en la mayor confusi\u00f3n, completamente en desventaja en su<\/p>\n<p>discusi\u00f3n con el monstruo-distribuidor, la cual a resultas de ello se hac\u00eda<\/p>\n<p>entrecortada y por otro lado absolutamente molesta a causa del contacto<\/p>\n<p>del guante sobre lo que el pudor me ordena silenciar.<\/p>\n<p>Juan Lapolla era el hijo de un oficial de caballer\u00eda, por eso sab\u00eda que<\/p>\n<p>nunca hay que permitir a un cadete de la academia militar de Saint Cyr<\/p>\n<p>tomarse demasiada confianza con el sexo d\u00e9bil: el imb\u00e9cil se pondr\u00eda<\/p>\n<p>insolente. As\u00ed que, acerc\u00e1ndose, retir\u00f3 con repugnancia del encantador<\/p>\n<p>escondite en el que se hab\u00eda introducido la mano cret\u00e1cea de la bestia<\/p>\n<p>aspirante.<\/p>\n<p>Luego, con su meato m\u00e1s gracioso, dijo inclin\u00e1ndose: \u00abDisculpe a<\/p>\n<p>este militar, se\u00f1orita, pronto le enviar\u00e1n a colonias\u00bb. La Pareja de Piernas<\/p>\n<p>sin duda hab\u00eda quedado favorablemente impresionada por el aspecto<\/p>\n<p>exterior de Lapolla, ya que, despu\u00e9s de darle las gracias con un gesto de<\/p>\n<p>la cabeza, recogi\u00f3 su billete de cincuenta francos y abandon\u00f3 la taquilla<\/p>\n<p>como si de repente se le hubiese ocurrido una idea. \u00abA fe m\u00eda\u00bb, dijo a<\/p>\n<p>medias para s\u00ed misma y a medias para el galante Juan Lapolla, \u00abya que<\/p>\n<p>estas operaciones de bolsa son tan dif\u00edciles, coger\u00e9 un taxi.. \u00bfD\u00f3nde va<\/p>\n<p>usted, caballero, quiere que le deje en alg\u00fan sitio que me coja de<\/p>\n<p>camino?\u00bb Esto dicho con tanto tacto, con tanta desenvoltura que,<\/p>\n<p>mientras Lapolla aceptaba, se preguntaba, perplejo: \u00bfuna mujer de<\/p>\n<p>mundo? \u00bfuna profesional? Pidi\u00f3 permiso para ir a entregar el collarcito de<\/p>\n<p>perlas que le hab\u00eda confiado su jefe a la se\u00f1ora de los lavabos del<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>Terminus. \u00abNo faltaba m\u00e1s\u00bb, dijo ella. No le llev\u00f3 mucho tiempo, y cuando<\/p>\n<p>volvi\u00f3 a la acera de la Rue Saint-Lazare la encontr\u00f3 depil\u00e1ndose a trav\u00e9s<\/p>\n<p>de los agujeros de sus medias.<\/p>\n<p>\u00abEncantadora, es encantadora\u00bb pensaba muy excitado, y cuando<br \/>\nsub\u00edan al taxi se acord\u00f3 del paquete que le hab\u00eda endilgado el griego. Pero<\/p>\n<p>la Pareja de Piernas no le dej\u00f3 tiempo para verificar su contenido. Se<\/p>\n<p>hab\u00eda entrelazado como una corbata alrededor de Lapolla e iba y ven\u00eda de<\/p>\n<p>arriba abajo y de abajo arriba a la manera de un anillo epil\u00e9ptico todo a lo<\/p>\n<p>largo del miembro gigantesco, del que parec\u00eda muy enamorada. \u00abM\u00e1s<\/p>\n<p>despacio\u00bb, murmur\u00f3 Lapolla, \u00abm\u00e1s despacio&#8230; As\u00ed, eso es&#8230; as\u00ed. Cuidado,<\/p>\n<p>me haces un poco de da\u00f1o.\u00bb \u00ab\u00bfD\u00f3nde, querido?\u00bb \u00abMis test\u00edculos&#8230; con los<\/p>\n<p>tacones de tus zapatos&#8230; puedes apretar&#8230; m\u00e1s aprisa&#8230; trabaja en la<\/p>\n<p>cabeza, ah\u00ed est\u00e1 lo bueno&#8230;\u00bb Las Piernas mostraban verdaderamente todo<\/p>\n<p>su atractivo en este ejercicio, que les sentaba a las mil maravillas. Hac\u00edan<\/p>\n<p>gala de una agilidad sorprendente. Lo malo era que los zapatos de charol<\/p>\n<p>negros que la Pareja cruzaba para agarrarse ten\u00edan unos tacones<\/p>\n<p>exageradamente Luis XV. Lapolla sufr\u00eda. \u00a1Pero cuando se es joven! De<\/p>\n<p>repente la Pareja de Piernas estrech\u00f3 a\u00fan m\u00e1s su lazo y se puso a<\/p>\n<p>patalear a un ritmo verdaderamente enloquecedor. \u00abAh, c\u00f3mo me gusta\u00bb,<\/p>\n<p>dec\u00eda, \u00abay la polla, menuda polla tiesa\u00bb. Qu\u00e9 curioso, pens\u00f3 el joven, sabe<\/p>\n<p>mi nombre.<\/p>\n<p>\u00abAh, eh&#8230; me corro&#8230; me corro\u00bb y crac, un punto de la media<\/p>\n<p>izquierda se le corri\u00f3 hasta la altura del tobillo y volvi\u00f3 a subir con la<\/p>\n<p>velocidad del rayo hasta mitad de la pantorrilla. \u00abMira\u00bb, dijo la joven tras<\/p>\n<p>un instante de descanso, \u00abhe gozado hasta aqu\u00ed\u00bb, y le mostraba la<\/p>\n<p>carrera. \u00abHazme descargar, por favor\u00bb, dijo Juan Lapolla, al que aquel<\/p>\n<p>espect\u00e1culo excitaba.<\/p>\n<p>Entonces.. .<\/p>\n<p>\u00a1Pero alto! \u00a1Ssssttt! Mientras prosigue esta escena en el interior del<\/p>\n<p>taxi id\u00edlico, el \u00e1ngel del amor, con su precioso traje de esperma, se acerca<\/p>\n<p>a la portezuela, y bajando p\u00fadicamente sus hermosos ojos, sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Dejaremos a nuestros amantes enlazados, no nos permitiremos<\/p>\n<p>sorprender el secreto de sus abrazos, ya que hay cosas que imponen<\/p>\n<p>respeto. Y como aqu\u00ed hay una estaci\u00f3n, cojamos el metro y dirij\u00e1monos<\/p>\n<p>hacia otro barrio de la capital.<br \/>\n*<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>Todas las tardes, un poco antes de las siete, el caf\u00e9 Au Vrai Petit<\/p>\n<p>Pot, cerca de la puerta de Saint Denis, ve reunirse a una sociedad selecta,<\/p>\n<p>la crema, la flor y nata del barrio. Son los jugadores de malilla de alto<\/p>\n<p>copete: el cobrador del registro, Monsieur Pis, un hombre algo amarillo<\/p>\n<p>pero muy fluido; el due\u00f1o del Grand , Rue Sainte Apolline, Monsieur<\/p>\n<p>Thomas, alias Avariosis, siempre tan bien vestido, aunque sea muy dif\u00edcil<\/p>\n<p>cortar decentemente un traje para un chancro de frenillo, ni siquiera tan<\/p>\n<p>espl\u00e9ndido como \u00e9l, medio pustuloso, medio supurante, de una naturaleza<\/p>\n<p>tan comunicativa que, como el reguero de plata del caracol sobre las Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>hojas del bosque, ataca siempre un poco el m\u00e1rmol de las mesas donde<\/p>\n<p>aposenta su elegancia; Jol\u00edn, un espl\u00e9ndido test\u00edculo, siempre<\/p>\n<p>acompa\u00f1ado, como es normal, de sus dos mujeres, las se\u00f1oras mejor<\/p>\n<p>trajeadas de la regi\u00f3n, con sus vestidos de mucosa, zapatos de piel de<\/p>\n<p>ceb\u00fa y sombreritos muy provocadores representando sodom\u00edas, palizas,<\/p>\n<p>flagelaciones, pues Jol\u00edn les paga lo que haga falta; y el cuarto, que no es<\/p>\n<p>otro que el Abate X, quien conservar\u00e1 el anonimato debido a su obispo, y<\/p>\n<p>que practica ideas algo socialistas viniendo a alternar aqu\u00ed con algunos<\/p>\n<p>esp\u00edritus libres, sin temor de arrastrar su sotana hasta el Au Vrai Petit Pot,<\/p>\n<p>uno de esos curas como, no dudamos en decirlo, los haya montones,<\/p>\n<p>bonach\u00f3n, con una cara coloradota, espl\u00e9ndido equilibrio de menstruos<\/p>\n<p>apenas coagulados en medio de los cuales el digno abate se hace cada d\u00eda<\/p>\n<p>una raya a fin de despegar su boca, donde a guisa de lengua se halla<\/p>\n<p>repantingada una babosa domesticada.<\/p>\n<p>Todas las tardes a las siete en punto, y en eso radica el parecido con<\/p>\n<p>Emmanuel Kant, la puerta del Au Vrai Petit Pot deja pasar a un quinto<\/p>\n<p>parroquiano cuya llegada interrumpe cotidianamente la partida de malilla,<\/p>\n<p>y Jol\u00edn exclama: \u00ab\u00a1Esto apesta! El inspector no debe andar muy lejos\u00bb. En<\/p>\n<p>efecto, se trata del Inspector Cagarro, de la social, que acaba de sentarse<\/p>\n<p>en la mesa de al lado, y a partir de entonces, \u00a1adi\u00f3s malilla! Los jugadores<\/p>\n<p>est\u00e1n demasiado hambrientos de la conversaci\u00f3n de un hombre tan<\/p>\n<p>importante como para continuar una partida que se reanudar\u00e1 hacia las<\/p>\n<p>siete y media, cuando el inspector cambie de bacinilla. Mientras esperan<\/p>\n<p>beben sus palabras: Thomas le ofrece un puro en forma de bo\u00f1iga, broma<\/p>\n<p>.que pese a repetirse cada d\u00eda no deja de obtener su peque\u00f1o efecto<\/p>\n<p>c\u00f3mico, ah este Thomas, siempre tan gracioso, y Monsieur Pis lo<\/p>\n<p>encuentra de mearse de risa. Las mujeres de Jol\u00edn, que desde siempre<\/p>\n<p>acarician el sue\u00f1o de compartir la cama del inspector, levantan<\/p>\n<p>ligeramente sus modelitos de mucosa hasta dejar entrever entre sus<\/p>\n<p>muslos una un petit suisse, otra una boca de raya. El abate no es que sea<\/p>\n<p>pederasta, no, pero por admiraci\u00f3n hacia la polic\u00eda, se la menea<\/p>\n<p>graciosamente mirando al inspector, lo que permite a todo el mundo ver<\/p>\n<p>la verga apost\u00f3lica: es bastante voluminosa, ya que al igual que los<\/p>\n<p>jesuitas el brazo, los abates socialistas tienen la verga larga,<\/p>\n<p>excesivamente larga, verde, con peque\u00f1as coronas de pelos rojos cada<\/p>\n<p>diez cent\u00edmetros, lo que le har\u00eda parecerse a una de esas plantas de las<\/p>\n<p>marismas si no fuese por su flexibilidad y su movilidad, que hacen pensar<\/p>\n<p>en la serpiente, y por el glande, que merece una explicaci\u00f3n aparte.<\/p>\n<p>El glande del Abate X es efectivamente todo un mundo. Se\u00f1alemos<br \/>\nde paso, pero sin entretenemos, que lleva tatuados todos los pasajes<\/p>\n<p>obscenos de la Biblia, y el texto in extenso de las cartas que Jesucristo<\/p>\n<p>enviaba a Juan Evangelista para atraerle a una sexualidad pr\u00f3xima a la<\/p>\n<p>suya. El glande del Abate X tiene la forma de una colina, como todos los<\/p>\n<p>glandes me dir\u00e9is, pero se diferencia en esto: que toda una ciudad se<\/p>\n<p>levanta sobre la colina, una ciudad extraordinariamente complicada,<\/p>\n<p>donde uno se perder\u00eda por menos de nada, de no tener la precauci\u00f3n de<\/p>\n<p>hacerse acompa\u00f1ar por una ladilla que, por un m\u00f3dico precio, dos<\/p>\n<p>gargajos, te hace de gu\u00eda a trav\u00e9s de este d\u00e9dalo y te lleva hacia el<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>meato, donde est\u00e1 instalado un dancing con curiosos jardines de bastante<\/p>\n<p>mal gusto, surtidores, un skating, un water, y un lavabo cuyo lujo hace<\/p>\n<p>estremecer. Hay que decir que cuando el Abate X saca todo eso de su<\/p>\n<p>sotana, la concurrencia, acostumbrada desde hace tiempo a semejante<\/p>\n<p>espect\u00e1culo, hace como si no lo viese para no molestar al digno<\/p>\n<p>eclesi\u00e1stico en su paja.<\/p>\n<p>Indefectiblemente el Inspector Cagarro pide un caf\u00e9-crepe,<br \/>\nconsumici\u00f3n original e interesante: es un caf\u00e9 como todos los caf\u00e9s, pero<\/p>\n<p>que puede voltearse como todas las crepes. Hace unos cuantos<\/p>\n<p>malabarismos, para impresionar a las se\u00f1oras. Luego, sacando de las<\/p>\n<p>profundidades de su mierda una escobilla ad hoc, se acicala un poco, se<\/p>\n<p>retoca las flemas del cuello, agita las alas de las moscas que le sirven de<\/p>\n<p>ojos, y cag\u00e1ndose ligeramente sobre el asiento comenta con aire de<\/p>\n<p>superioridad el contenido de los peri\u00f3dicos de la tarde. Los cr\u00edmenes<\/p>\n<p>apasionan a las se\u00f1oras, quienes interpelan al inspector, algo habr\u00e1 o\u00eddo<\/p>\n<p>decir en la comisar\u00eda. Jol\u00edn se interesa sobre todo por las historias de<\/p>\n<p>s\u00e1tiros. Thomas por las recepciones mundanas. Monsieur Pis por las<\/p>\n<p>finanzas.<\/p>\n<p>El abate no tiene especialidad, habla poco pero se soba bien. Por el<br \/>\nmomento, arqueando art\u00edsticamente su cola, procura darle el mayor<\/p>\n<p>parecido posible con la bailarina Pavlova en La muerte del cisne, de Saint-<\/p>\n<p>Saens. El inspector, personalmente, prefiere hablar de pol\u00edtica: \u00abHay que<\/p>\n<p>clarificar la atm\u00f3sfera pol\u00edtica de nuestro pa\u00eds\u00bb, suele decir, \u00abrenunciando<\/p>\n<p>a acentuar las peque\u00f1as causas que dividen y a minimizar los grandes<\/p>\n<p>motivos que aproximan. Hay que dejar de levantar sobre los caminos de<\/p>\n<p>la cohesi\u00f3n republicana esas barreras que con justa raz\u00f3n se intentan<\/p>\n<p>abatir en las v\u00edas internacionales y no sentirse m\u00e1s separados por una<\/p>\n<p>etiqueta que por una frontera. Todos los partidos, que son todos partidos<\/p>\n<p>de buena ley, han cometido esta clase de errores y pueden<\/p>\n<p>enmendarse&#8230;\u00bb El Abate X, arrullado por estas palabras, animado por esta<\/p>\n<p>filosof\u00eda, se lanza a componer con las sinuosidades de su miembro un<\/p>\n<p>paisaje de C\u00e9zanne que representa los caminos de la cohesi\u00f3n<\/p>\n<p>republicana. Monsieur Pis deja caer sobre sus botas algunas gotas de<\/p>\n<p>aprobaci\u00f3n. Las se\u00f1oras levantan cada vez m\u00e1s sus mucosas. \u00abLa<\/p>\n<p>victoria\u00bb, sigue diciendo el inspector, \u00abse ha disparado como un lorito.<\/p>\n<p>\u00a1Cuando un jefe de gobierno pretende reemplazar la Europa invadida a<\/p>\n<p>causa de los imperialismos financieros de ultramar por el desorden de los<\/p>\n<p>acuerdos internacionales, hay que tacharle de so\u00f1ador o de visionario!<\/p>\n<p>Con la mirada fija en el petr\u00f3leo de Mesopotamia, las armas envenenadas<\/p>\n<p>del pesimismo se enfrentan unas con otras en debates secundarios y<\/p>\n<p>tradicionales. Lo cual da la impresi\u00f3n malsana de vivir en un taller de<\/p>\n<p>demolici\u00f3n.\u00bb El abate, que acaba de darse cuenta de haber olvidado<\/p>\n<p>deshacer el retrato de la Pavlova antes de emprender el panorama de la<\/p>\n<p>cohesi\u00f3n republicana, empieza a pensar que algunos grupos aleg\u00f3ricos no<\/p>\n<p>quedar\u00edan mal en el cuadro, estira la piel de su prepucio para trenzarlo en<\/p>\n<p>forma de petr\u00f3leos de Mesopotamia, y de repente el conjunto se aleja del<\/p>\n<p>arte de C\u00e9zanne para acercarse al de Puvis de Chavannes. Thomas alias<\/p>\n<p>Avariosis sue\u00f1a desde hace mucho tiempo en contratar al abate para sus<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>salones; divertir\u00eda a sus clientes, pero no se atreve, la sotana le intimida.<\/p>\n<p>Hacia las siete y media, el inspector apila un poco su basura, deja unas<\/p>\n<p>monedas sobre la mesa, y se levanta diciendo: \u00abVayamos con la peste a<\/p>\n<p>otra parte\u00bb, y cuando se va se reanuda la malilla, salpicada por las<\/p>\n<p>reflexiones que ha provocado el discurso del inspector, mientras el abate,<\/p>\n<p>contrariado, observa c\u00f3mo se le afloja y lanza una mirada de pesar hacia<\/p>\n<p>la puerta. Como puede verse en el Au Vrai Petit Pot la pol\u00edcia est\u00e1 bien<\/p>\n<p>considerada. Si nuestra sociedad necesita para defenderla a individuos<\/p>\n<p>sacrificados que arriesgan su vida a cada momento para nuestra<\/p>\n<p>tranquilidad, debe reconocerlo prodigando a sus fieles servidores una<\/p>\n<p>estima y un respeto bien merecidos. Es f\u00e1cil escupir sobre la mierda, pero<\/p>\n<p>al fin y al cabo, si no cagaseis mierda estar\u00edais bastante inc\u00f3modos, por lo<\/p>\n<p>tanto ten\u00e9is que respetar a la mierda, respetar y honrar a la mierda, la<\/p>\n<p>buena, la santa, la provechosa mierda. Deb\u00e9is hacerlo.<\/p>\n<p>Todas las tardes, una vez cerrado el despacho, Don Juan Lapolla<\/p>\n<p>Tiesa coge el metro en la estaci\u00f3n Cit\u00e9. Casi siempre llega cuando se va el<\/p>\n<p>ascensor y debe bajar corriendo la escalera de doble revoluci\u00f3n, una de<\/p>\n<p>las m\u00e1s vertiginosas de Par\u00eds, mientras oye acercarse un tren cuya voz es<\/p>\n<p>amplificada por el tubo de hierro que pasa bajo el Sena. Por m\u00e1s que a<\/p>\n<p>veces corra con los cojones recogidos llega cuando est\u00e1n cerrando la<\/p>\n<p>puerta autom\u00e1tica. Y aunque Juan Lapolla tenga un agradable aspecto la<\/p>\n<p>empleada no se rinde a sus s\u00faplicas: una chica mona esta empleada, pese<\/p>\n<p>a su parecido con una tijereta. La l\u00ednea Orl\u00e9ans va abarrotada a estas<\/p>\n<p>horas. Lapolla hace el viaje de pie hasta el final. No piensa en el<\/p>\n<p>cansancio, est\u00e1 acostumbrado a empalmar. En el vag\u00f3n donde se api\u00f1a la<\/p>\n<p>gente, no es raro, a causa de su elevada estatura, que sienta en las<\/p>\n<p>curvas, en los traqueteos del . vag\u00f3n, la mejilla de una viajera apoyarse<\/p>\n<p>contra su miembro, o la mano de otra agarrarse a sus bolsas para no<\/p>\n<p>caerse. Basta el m\u00e1s ligero contacto para que la joven que ya se<\/p>\n<p>disculpaba se d\u00e9 cuenta de la clase de hombre que tiene delante. A veces<\/p>\n<p>se trata de una cursi que os suelta un \u00a1por favor caballero! como una<\/p>\n<p>bofetada: pero con J. Lapolla no hay nada que hacer. \u00bfQu\u00e9 es lo que<\/p>\n<p>podr\u00edais abofetear? Parecer\u00eda una caricia. Por eso todas las tardes el viaje<\/p>\n<p>de Cit\u00e9 a Orl\u00e9ans es un verdadero deporte para nuestro h\u00e9roe, y no hay<\/p>\n<p>de qu\u00e9 extra\u00f1arse, como hacen algunos viajeros que creen que se prueba<\/p>\n<p>un nuevo antis\u00e9ptico, si un gran olor a semen se esparce por el vag\u00f3n. La<\/p>\n<p>gran dificultad para Lapolla es disimular el chorro que sale de vez en<\/p>\n<p>cuando de su cabeza y no dejarlo caer sobre cualquiera. Cuando el joven<\/p>\n<p>se encuentra entre dos personas agradables, nada m\u00e1s sencillo.<\/p>\n<p>Deja que una se la menee e, inclinando bruscamente su glande<\/p>\n<p>hacia la otra, eyacula r\u00e1pidamente en la boca de esta \u00faltima,<\/p>\n<p>aprovechando un acercamiento.<\/p>\n<p>Hasta el presente esta maniobra jam\u00e1s ha tenido consecuencias<\/p>\n<p>enojosas, crisis de histeria, esc\u00e1ndalos, etc., y nosotros se la<\/p>\n<p>recomendamos a aquellos de nuestros lectores que est\u00e9n en condiciones<\/p>\n<p>de llevarla a cabo. La mujer ciertamente queda algo sorprendida \u00a1pero a<\/p>\n<p>ver qui\u00e9n se enfada con ese diablo de Juan Lapolla! Aparte de que en el<\/p>\n<p>primer momento es imposible hablar, la mujer, que no tiene m\u00e1s remedio<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>que tragar el caliente licor si no quiere echar a perder su traje, apenas<\/p>\n<p>siente derramarse en ella este alimento rico y delicioso empieza a gozar<\/p>\n<p>ella misma como una gatita. Pedir\u00eda \u00a1m\u00e1s! si se atreviera. Lo malo es que<\/p>\n<p>Lapolla no siempre tiene a mano la encantadora boquita donde disimular<\/p>\n<p>el efecto de los transportes que le animan. Contenerse no es una soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertamente se puede intentar simular llorar o sonarse, pero eso no<\/p>\n<p>siempre es posible y requiere una gran sangre fr\u00eda. J. Lapolla, que estaba<\/p>\n<p>acostumbrado a pasearse con la cabeza descubierta, ha acabado por<\/p>\n<p>decidirse a llevar un gorrito que guarda bajo la manta y con el que s\u00f3lo se<\/p>\n<p>cubre el capullo cuando siente que est\u00e1 a punto de descargar. Ha visto<\/p>\n<p>hacer eso en los cines a todo el mundo. Su \u00fanico m\u00e9rito ha sido adaptar<\/p>\n<p>este procedimiento a su estructura especial.<\/p>\n<p>Lapolla vive al final de la Rue des Plantes, en un hotelito amueblado<\/p>\n<p>donde tiene una peque\u00f1a habitaci\u00f3n, al lado de los retretes. Como las<\/p>\n<p>paredes son muy delgadas, sorprende todas las idas y venidas de sus<\/p>\n<p>vecinos moment\u00e1neos. Lo cual no deja de tener su encanto, ya que este<\/p>\n<p>hotel est\u00e1 habitado por un mont\u00f3n de mujeres atractivas que arrastran<\/p>\n<p>hasta aqu\u00ed a los transe\u00fantes. Todas conocen al apuesto Juan Lapolla, y<\/p>\n<p>m\u00e1s de una se ha equivocado de puerta al salir del water. Por eso al joven<\/p>\n<p>le resulta f\u00e1cil, cuando oye en la pieza de al lado los mil ruiditos de las<\/p>\n<p>se\u00f1oras haciendo sus necesidades, adivinar qui\u00e9n est\u00e1 all\u00ed, imaginarse<\/p>\n<p>paulatinamente las posturas, los esfuerzos, los resultados. Eso le pone<\/p>\n<p>cachondo, le mantiene en buena forma, y por nada del mundo nuestro<\/p>\n<p>h\u00e9roe abandonar\u00eda su modesto cuartito a cambio de uno de esos palacios<\/p>\n<p>que son la recompensa y la ambici\u00f3n de los arribistas. No: Juan Lapolla no<\/p>\n<p>aspira a ning\u00fan embellecimiento para su habitaci\u00f3n, todo lo m\u00e1s desear\u00eda<\/p>\n<p>que el dep\u00f3sito del agua del cuartito contiguo no se estropease tan a<\/p>\n<p>menudo, lo que puede molestar al olfato.<\/p>\n<p>Por la noche, despu\u00e9s del encuentro con la Pareja de Piernas,<br \/>\nLapolla regresaba a su hogar, pensativo.<\/p>\n<p>Una vez cerrada tras \u00e9l la puerta de su habitaci\u00f3n, tir\u00f3 sobre una<\/p>\n<p>silla su gorrito lleno de esperma, se quit\u00f3 la manta, que dobl\u00f3<\/p>\n<p>cuidadosamente y coloc\u00f3 bajo el colch\u00f3n, y se contempl\u00f3 en el espejo del<\/p>\n<p>armario. Ciertamente hab\u00eda que andar mucho para encontrar una verga<\/p>\n<p>tan bien plantada, tan a gusto sobre los cojones, un glande tan puro, tan<\/p>\n<p>so\u00f1ador, en una palabra, un carajo tan rom\u00e1ntico. Juan Lapolla se hizo<\/p>\n<p>justicia, pero decididamente no le gustaba ese aire de preocupaci\u00f3n que<\/p>\n<p>hab\u00eda observado desde hac\u00eda unos d\u00edas en su prepucio, y que le restaba<\/p>\n<p>juventud: \u00ab\u00a1Y todo esto\u00bb, murmuraba, \u00aba causa de la condesa! He notado<\/p>\n<p>que la mayor\u00eda de mujeres que montan a caballo tienen poca ternura.<\/p>\n<p>Como \u00e9l las amazonas, les falta un pecho, y sus corazones est\u00e1n<\/p>\n<p>endurecidos en alg\u00fan lugar, no s\u00e9 en cu\u00e1l&#8230;\u00bb Fue interrumpido por un<\/p>\n<p>ruido en la pieza de al lado. Era la corona de madera que se bajaba sobre<\/p>\n<p>el asiento. El frufr\u00fa de un vestido levantado, luego la cascada<\/p>\n<p>caracter\u00edstica de un pip\u00ed demasiado tiempo retenido, un ligero suspiro, la<\/p>\n<p>cisterna. \u00abNo es nada, la criada que orina\u00bb, prosigui\u00f3 Lapolla, \u00abconfiaba<\/p>\n<p>en que fuese esa encantadora rubita reci\u00e9n llegada al hotel y cuyos<\/p>\n<p>modales me intrigan extraordinariamente. Tiene una manera de<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>comportarse en el retrete capaz de trastornar al observador m\u00e1s fr\u00edo y<\/p>\n<p>mejor prevenido.<\/p>\n<p>Pero volvamos a la condesa&#8230; Las mujeres son lo que son, deben<\/p>\n<p>tener los defectos de sus cualidades&#8230; no les gusta sembrar las flores de<\/p>\n<p>sus amores sobre una roca, ni prodigar sus caricias para aliviar a un<\/p>\n<p>coraz\u00f3n enfermo&#8230; El d\u00eda que te abandonan, te dicen que las palabras Ya<\/p>\n<p>no te quiero justifican el abandono como las palabras Te quiero excusaban<\/p>\n<p>su amor, te dicen que el amor es involuntario. \u00a1Absurda doctrina! El<\/p>\n<p>verdadero amor es eterno, infinito, siempre semejante a s\u00ed mismo; es<\/p>\n<p>id\u00e9ntico y puro, sin demostraciones violentas; aun con canas se siente<\/p>\n<p>joven de coraz\u00f3n&#8230; \u00a1Pero, santo cielo, ah\u00ed est\u00e1 mi rubita!\u00bb En efecto, del<\/p>\n<p>excusado llegaba un rumor extra\u00f1o, inexplicable. Se hab\u00edan o\u00eddo<\/p>\n<p>perfectamente los ruidos habituales que acompa\u00f1an a la entrada de una-<\/p>\n<p>mujer bonita en un water: el repiqueteo travieso de sus altos tacones, la<\/p>\n<p>ca\u00edda al suelo de alg\u00fan perifollo precipitadamente recogido con una<\/p>\n<p>adorable exclamaci\u00f3n de confusi\u00f3n medio seria, medio divertida, una<\/p>\n<p>especie de trino desenvuelto, tralal\u00e1, de una voz que se ejercita, de una<\/p>\n<p>criatura tan querida por todos que cualquier ocasi\u00f3n le parece buena para<\/p>\n<p>re\u00edrse y para cantar, y por \u00faltimo un gracioso taco de ni\u00f1a mimada<\/p>\n<p>constatando alguna imperfecci\u00f3n del lugar. Luego vino una serie de<\/p>\n<p>peque\u00f1os suspiros, a cada esfuerzo de la deliciosa chiquilla para empujar,<\/p>\n<p>peque\u00f1as joyas de suspiros, perlas, \u00a1suspiros tan claros, tan inocentes!<\/p>\n<p>Habr\u00eda que ser un monstruo para no conmoverse ante tales suspiros,<\/p>\n<p>breves, perentorios, infantiles. Oh, \u00bfqui\u00e9n sabr\u00e1 expresar la seducci\u00f3n de<\/p>\n<p>una mujer mientras empuja? Pero he aqu\u00ed que despu\u00e9s, cuando lo natural<\/p>\n<p>habr\u00eda sido o\u00edr el pluf, o tal vez el tracatr\u00e1 que habr\u00eda debido suceder a<\/p>\n<p>tan serios esfuerzos, y el ruido del agua agit\u00e1ndose en el fondo de la taza<\/p>\n<p>bajo el peso de la plasta, o de las bolitas, \u00bfc\u00f3mo es que se hab\u00eda o\u00eddo una<\/p>\n<p>m\u00fasica et\u00e9rea, ligera, impalpable y parecida a la que sin duda deb\u00eda<\/p>\n<p>escoltar por la noche a las hadas cuando se deslizaban entre las copas de<\/p>\n<p>los \u00e1rboles, sobre la superficie de los lagos, por las cristaleras azules de<\/p>\n<p>los palacios? No dur\u00f3 mucho. La m\u00fasica se extingui\u00f3 en el crujido del<\/p>\n<p>papel, de seda. Luego clac clac, los tacones se agitaron. Un breve silencio:<\/p>\n<p>el tiempo, sin duda, de aplicarse una nube de polvos y un poco de carm\u00edn,<\/p>\n<p>la puerta que se abre, la mujer que se va.<\/p>\n<p>\u00abAh\u00ed\u00bb, se dijo Lapolla, \u00abhay un misterio que tengo que descubrir.\u00bb<\/p>\n<p>Y, tan ocupado con su vecina que olvidaba satisfacer sus dem\u00e1s<\/p>\n<p>curiosidades, dej\u00f3 distra\u00eddamente en un rinc\u00f3n de la chimenea el<\/p>\n<p>paquetito rojo que un desconocido le hab\u00eda deslizado en Saint-Lazare y<\/p>\n<p>que se qued\u00f3 all\u00ed, entre postales, cajetillas de tabaco, ligas desparejadas,<\/p>\n<p>viejos peri\u00f3dicos, una pipa, latas de conservas empezadas, frascos de<\/p>\n<p>farmacia, todo aquello que, bajo la influencia de la luna, el mar en su<\/p>\n<p>movimiento bicotidiano puede depositar como buen sentimental que es<\/p>\n<p>sobre el falso m\u00e1rmol de la chimenea convertida en ilusoria por la<\/p>\n<p>calefacci\u00f3n central pero que los propietarios del hotel por motivos<\/p>\n<p>decorativos dejan figurar en esta habitaci\u00f3n de soltero donde vive un<\/p>\n<p>joven so\u00f1ador, desordenado, y llevado por la naturaleza a ser galante.<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>La Condesa de la Motte no es ninguna principiante. Para arrojar<\/p>\n<p>sobre esta turbadora belleza la gran claridad de la biograf\u00eda, debemos<\/p>\n<p>ante todo rechazar con mano firme como un mech\u00f3n de cabellos rebeldes<\/p>\n<p>el escepticismo o la incredulidad. El esp\u00edritu humano, ese gallito, para<\/p>\n<p>seguir la intriga de la novela ha consentido muchas veces la hip\u00f3tesis de<\/p>\n<p>las reencarnaciones, de una forma pasajera, convencional.<\/p>\n<p>Pero lo ha hecho sin convicci\u00f3n. Esta historia no es una gallina en<br \/>\nesa clase de novelas. Aspira a una viril seguridad. Por eso todo ojo que<\/p>\n<p>sobrepase esta l\u00ednea, en la que se manifiesta una exigencia que no es<\/p>\n<p>humor\u00edstica, se ver\u00e1 en la obligaci\u00f3n, hasta que la nube de la muerte o de<\/p>\n<p>la imbecilidad no lo haya obnubilado definitivamente, de creer, como<\/p>\n<p>requiere la evidencia, en la pluralidad de las vidas, en las<\/p>\n<p>reencarnaciones, en la supervivencia de seres excepcionales, due\u00f1os de<\/p>\n<p>los secretos de la magia, por ejemplo.<\/p>\n<p>No hace falta decir que la hermosa condesa hab\u00eda sido Lilith, lo<\/p>\n<p>Medea y Cleopatra. Se pierde su pista en medio de las primeras tinieblas<\/p>\n<p>cristianas, bien porque estuviese asqueada ante tanta mascarada humana<\/p>\n<p>y prefiriese esperar alg\u00fan tiempo a que la cruz pasase de moda, bien<\/p>\n<p>porque realmente se hubiese convertido en Armida,la Viviana, la Papisa<\/p>\n<p>Juana, Margarita de Borgo\u00f1a y otras por el estilo. El hecho es, para<\/p>\n<p>atenemos a lo estrictamente hist\u00f3rico, que se la ve reaparecer en Loudun,<\/p>\n<p>abadesa, durante el proceso a las pose\u00eddas; luego tiene el capricho de ser<\/p>\n<p>hombre y ser\u00e1 sucesivamente Cromwell, Lauzun, Law, Federico . Vuelve a<\/p>\n<p>tener ganas de ser mujer: es Jeanne de la Motte-Valois y en el asunto del<\/p>\n<p>collar juega un papel que no es el que se le ha asignado. No es mujer<\/p>\n<p>para perder el tiempo ensartando perlas. A partir de ahora ya no<\/p>\n<p>abandonar\u00e1 este nombre, del que modifica un poco la ortograf\u00eda por<\/p>\n<p>razones de est\u00e9tica. Encuentra in\u00fatil cambiar de cuerpo, tiene uno tan<\/p>\n<p>encantador, tan pr\u00e1ctico. Condesa de la Motte, se especializa durante todo<\/p>\n<p>el siglo XIX y principios del xx en un papel oculto que hace correr m\u00e1s<\/p>\n<p>leche que tinta, y despreciando ser Lady Hamilton, Josefina, Madame de<\/p>\n<p>Kr\u00fcdener, Armand Carrel, Fieschi, Cavour, la PaYva, Bazaine, La Goulue, y<\/p>\n<p>la Bella Otero, se conforma paseando por el mundo la m:\u00e1scara sin gloria<\/p>\n<p>de una bella aventurera que desaparece siempre despu\u00e9s de alguna<\/p>\n<p>cat\u00e1strofe a la que sin duda no es ajena. En los \u00faltimos treinta a\u00f1os se<\/p>\n<p>se\u00f1ala su paso entre los Boers en St-Pierre-et-Miquelon, en Egipto en la<\/p>\n<p>\u00e9poca del Mahdi, en Algeciras un poco m\u00e1s tarde, en Port-Arthur, en los<\/p>\n<p>Balcanes, en Sarajevo, durante la guerra en Zurich, despu\u00e9s de la guerra<\/p>\n<p>en Alemania, en Jap\u00f3n, en M\u00e9xico, en Palestina. \u00bfQu\u00e9 hace pues<\/p>\n<p>actualmente en Par\u00eds?<\/p>\n<p>De momento la encontramos bajo los cuidados del peluquero que le<\/p>\n<p>hace la permanente, mientras dos manicuras, ya que tiene prisa, se<\/p>\n<p>ocupan de sus manos. No es cosa de poca monta ocuparse de las, manos<\/p>\n<p>de la condesa. Para ello se requieren manicuras-hombres que hacen<\/p>\n<p>relucir sus preciosas manos por un procedimiento que se impone:<\/p>\n<p>r\u00edtmicamente, ensartan los anos manuales de su cliente con sus cosas<\/p>\n<p>profesionalmente sacadas de sus braguetas. Son unos manicuras muy<\/p>\n<p>discretos. No miran a la se\u00f1ora que les abandona sus orificios laterales.<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>Vestidos de blanco de pies a cabeza lustran esos agujeros delicados y<\/p>\n<p>desiguales embistiendo justo lo necesario para lograr la transfixi\u00f3n sin<\/p>\n<p>ensancharlos. Permanecen como es debido con los brazos cruzados y no<\/p>\n<p>se permitir\u00edan rozar con un dedo a la persona que atienden.<br \/>\nMirando al techo, suspiran con mucha contenci\u00f3n cuando no pueden<\/p>\n<p>hacer otra cosa. Entonces, inclin\u00e1ndose, como hace el peluquero que<\/p>\n<p>ofrece una especialidad, murmuran: \u00abSe\u00f1ora \u00bfdesea un poco de<\/p>\n<p>esperma?\u00bb. La condesa responde que s\u00ed con la cabeza, y los manicuras<\/p>\n<p>gozan, humedeciendo los ojetes de la condesa con arte, delicadeza y<\/p>\n<p>regularidad.<\/p>\n<p>Mientras tanto el chico que la riza ha dado a los pelos de su cofio<br \/>\nfacial un aire a la vez aristocr\u00e1tico y provocativo. Ya est\u00e1, la condesa est\u00e1<\/p>\n<p>lista para el baile en el que esta noche deber\u00e1 seducir a varias<\/p>\n<p>personalidades parisinas de la gran banca y de la diplomacia.<\/p>\n<p>Se levanta, se da alg\u00fan retoque. Apenas se pinta la cara. Gracias,<\/p>\n<p>prefiere maquillarse sola, en su casa.<br \/>\nSe pone de nuevo el sombrero, la chaqueta, recoge el anacr\u00f3nico<\/p>\n<p>manguito que le da un encanto algo afectado. Paga en la caja. Deja caer<\/p>\n<p>una propina merecida en la mano del peluquero, en la mano del manicura<\/p>\n<p>de la izquierda, en la mano del manicura de la derecha&#8230; pero, \u00bfno me<\/p>\n<p>habr\u00e9 equivocado?, ha murmurado algo a este \u00faltimo: \u00abEsta noche, a las<\/p>\n<p>dos&#8230;\u00bb. No he podido o\u00edr m\u00e1s. \u00a1Afortunado manicura de la derecha! Ha<\/p>\n<p>sido distinguido por la Condesa de la Motte, no puede dar cr\u00e9dito a sus<\/p>\n<p>o\u00eddos, y durante todo el d\u00eda, mientras acicale con su verga profesional los<\/p>\n<p>culos y los co\u00f1os de sus clientas con una t\u00e9cnica impecable pero<\/p>\n<p>respetuosa, so\u00f1ar\u00e1 con ese instante maravilloso en el que podr\u00e1 salir de<\/p>\n<p>su papel, a veces dif\u00edcil de mantener, y abandonarse a los transportes de<\/p>\n<p>su naturaleza. Se promete magrear terriblemente a la condesa, se<\/p>\n<p>promete chillar como un asno: \u00ab\u00bfNo podr\u00eda tener m\u00e1s cuidado?\u00bb, le dice<\/p>\n<p>bastante bruscamente su clienta actual, a la que le est\u00e1 dando los \u00faltimos<\/p>\n<p>toques en el co\u00f1o que lleva en el pie izquierdo con tanto ardor que corr\u00eda<\/p>\n<p>verdaderamente el peligro de deformarlo. \u00abPerd\u00f3neme, pero la se\u00f1ora<\/p>\n<p>tiene aqu\u00ed una ranura tan bonita&#8230;\u00bb \u00ab\u00a1Ah no, amigo m\u00edo, deje las<\/p>\n<p>familiaridades! \u00a1Tengo much\u00edsima prisa y todav\u00eda no ha follado mi culo<\/p>\n<p>frontal! \u00bb<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>*<br \/>\n\u00abLa vida\u00bb, dice sentenciosamente Monsieur Pis, \u00abest\u00e1 llena de cosas<\/p>\n<p>incre\u00edbles, el mundo poblado de individuos barrocos, y sin embargo, amiga<\/p>\n<p>m\u00eda, no logro acostumbrarme. Imag\u00ednese que todav\u00eda estoy impresionado<\/p>\n<p>por una pareja con la que acabo de cruzarme mientras me dirig\u00eda a<\/p>\n<p>nuestra cita. \u00bfEran locos? \u00bfexc\u00e9ntricos? \u00bfextranjeros de los que empieza a<\/p>\n<p>haber m\u00e1s de la cuenta? \u00bfO provincianos endomingados a su manera? En<\/p>\n<p>fin, juzgue usted misma mi estupor: bajando por la avenida Wagram,<\/p>\n<p>como personas que no tienen prisa, y en las que por otra parte la gente Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>tan ap\u00e1tica hoy en d\u00eda ni siquiera se fija, he visto, cogidos del brazo,<\/p>\n<p>mirando escaparates, a un pantal\u00f3n corto, algo m\u00e1s alto que yo, y a una<\/p>\n<p>mantilla, los dos bastante enamorados uno de otro, par\u00e1ndose para<\/p>\n<p>besuquearse, y haciendo en voz alta comentarios sobre todo el mundo. La<\/p>\n<p>mantilla, reci\u00e9n salida de la tienda, todav\u00eda llevaba el precio, y el<\/p>\n<p>pantal\u00f3n, oh, el pantal\u00f3n no deb\u00eda ser muy recomendable: remiendos,<\/p>\n<p>zurcidos, botones que faltaban, marcas de la lavander\u00eda&#8230;\u00bb El caso es que<\/p>\n<p>la pareja formada por Monsieur Pis y su amiguita no era menos curiosa<\/p>\n<p>que la que Monsieur Pis acababa de describir. Inconsciencia humana: el<\/p>\n<p>cobrador del registro encontraba completamente natural el espect\u00e1culo<\/p>\n<p>que ofrec\u00eda a los transe\u00fantes en la terraza de la Brasserie Lorraine. Y es<\/p>\n<p>que, efectivamente, entre los parisinos est\u00e1 tan arraigada la costumbre de<\/p>\n<p>no asombrarse de nada, que ni siquiera dejaban caer una mirada sobre<\/p>\n<p>ese charco de orina tocado con un sombrero de paja que daba sorbitos a<\/p>\n<p>un Vittel-fresa en compa\u00f1ia de una botita alta, de lo m\u00e1s deliciosa, a fe<\/p>\n<p>m\u00eda. Monsieur Pis ya no era un pimpollo: ten\u00eda toda clase de<\/p>\n<p>inconvenientes, fermentaci\u00f3n, c\u00e1lculos, filamentos, un poco de pus por<\/p>\n<p>todas partes, pero sin embargo vest\u00eda de forma juvenil, ten\u00eda fulanas.<\/p>\n<p>Como era sadofetichista, hab\u00eda mantenido durante mucho tiempo a una<\/p>\n<p>fusta muy bonita, pero \u00e9sta le hab\u00eda abandonado por un pelo de axila,<\/p>\n<p>enormemente rico. Luego le toc\u00f3 el turno a una silla de jockey, que deb\u00eda<\/p>\n<p>limpiar constantemente porque era de piel muy clara y se arrimaba a los<\/p>\n<p>sitios m\u00e1s asquerosos s\u00f3lo por el gusto de hacer trabajar a su viejo. Esto<\/p>\n<p>termin\u00f3 en una disputa despu\u00e9s de la cual Monsieur Pis desped\u00eda un olor<\/p>\n<p>tan infecto que hubo que embotellarlo durante tres meses.<\/p>\n<p>Ahora le tocaba a esta graciosa botita, que a fin de cuentas parec\u00eda<\/p>\n<p>tolerar a su protector, lo encontraba un tipo curioso, no estaba poco<\/p>\n<p>orgullosa de haber resuelto el dif\u00edcil problema de dar puntapi\u00e9s en el culo<\/p>\n<p>a unos orines, ejercicio que hac\u00eda gozar a nuestro hombre arranc\u00e1ndole<\/p>\n<p>peque\u00f1os chapoteos. Es cierto que a la botita le gustaban las mujeres, y<\/p>\n<p>que Monsieur Pis apenas ten\u00eda tiempo de volver la espalda que ya ella se<\/p>\n<p>hab\u00eda reunido con una patita a la que calzaba con transportes<\/p>\n<p>inimaginables, repiqueteos de tac\u00f3n, alaridos de suela. Hasta el punto de<\/p>\n<p>que este ejercicio empezaba a deformarla un poco.<\/p>\n<p>La patita no era la \u00fanica responsable, ya que la botita era<\/p>\n<p>endiabladamente pendona. Se la hac\u00eda meter por quien m\u00e1s mejor. Hasta<\/p>\n<p>por algunas manos que admit\u00eda en su intimidad, y de todos los vicios \u00e9se<\/p>\n<p>es el m\u00e1s agotador. La hab\u00edan visto haci\u00e9ndose cepillar por escobillas<\/p>\n<p>salidas no se sab\u00eda de d\u00f3nde, escobillas que hab\u00edan hecho la calle,<\/p>\n<p>escobillas para todo, escobillas de afeitar. Monsieur Pis no sab\u00eda nada.<\/p>\n<p>Mojaba inocentemente la botita, formaba peque\u00f1as olas en la punta, se<\/p>\n<p>met\u00eda en el forro a trav\u00e9s de los ojales deshechos, y ella se salpicaba<\/p>\n<p>ri\u00e9ndose cuando \u00e9l le dec\u00eda con amor que ten\u00eda un perfume muy<\/p>\n<p>particular. Ella recordaba con perversidad aquello con lo que hab\u00eda estado<\/p>\n<p>caminando todo un d\u00eda. Pobre Monsieur Pis. Ten\u00eda mucha raz\u00f3n Monsieur<\/p>\n<p>Pis, la vida est\u00e1 llena de cosas incre\u00edbles. Yeso que no lo hab\u00eda visto todo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pensar de un mundo donde una cuerda puede fornicar con un farol,<\/p>\n<p>un imperdible con una m\u00e9dula? Y a eso hemos llegado. Cuando uno piensa<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>que la otra ma\u00f1ana, en la Avenue du Bois, los transe\u00fantes pudieron<\/p>\n<p>contemplar una corona f\u00fanebre en un ataque de locura que corr\u00eda entre<\/p>\n<p>los grupos perdiendo sus violetas y lanzando unos alaridos que no ten\u00edan<\/p>\n<p>nada de humano. \u00a1Y todo porque hab\u00eda sido abandonada por una cabeza<\/p>\n<p>de lobo!<\/p>\n<p>Yo mismo vi en los grandes bulevares a una pierna que iba dando<\/p>\n<p>brincos de la Madeleine a la Bastilla, abordando a hombres y a mujeres<\/p>\n<p>para preguntarles si sab\u00edan d\u00f3nde pod\u00eda haberse escondido Emilie. La<\/p>\n<p>gente cre\u00eda en una mistificaci\u00f3n. Pero yo, que desde lejos hab\u00eda observado<\/p>\n<p>el parecido entre los aspavientos de esta pierna y los de la aguja de una<\/p>\n<p>br\u00fajula enloquecida, le respond\u00ed con la deferencia que exige la desgracia:<\/p>\n<p>\u00abCaballero\u00bb, le dije, \u00ab\u00bfc\u00f3mo quiere usted que le diga si he visto a Emilie?<\/p>\n<p>No la conozco. Tal vez la haya encontrado en mi camino. Tal vez me fijase<\/p>\n<p>en ella. Pero ignoraba que fuese Emilie.\u00bb \u00abAh, se\u00f1or, veo que tiene usted<\/p>\n<p>un alma caritativa\u00bb, replic\u00f3 la pierna agarr\u00e1ndome por las solapas de la<\/p>\n<p>americana, \u00ab\u00a1haga un esfuerzo por recordar Emilie, Emilie!\u00bb \u00abBueno,<\/p>\n<p>d\u00edgame c\u00f3mo es, rubia, morena, qu\u00e9 se yo&#8230;\u00bb \u00ab\u00bfDescribirla? Ni pensarlo.<\/p>\n<p>Es incomparable. Hay que verla para creerlo. No puede haberla visto y no<\/p>\n<p>recordarla.\u00bb \u00abPero veamos, si no conozco a la se\u00f1ora Emilie&#8230;\u00bb \u00abSe\u00f1orita.<\/p>\n<p>En fin, no tiene importancia. Y a le he dicho bastante para que la<\/p>\n<p>reconozca por mis palabras.\u00bb \u00abA pesar de todo el respeto que siento por<\/p>\n<p>su situaci\u00f3n, va a obligarme, caballero, a contrariar mi car\u00e1cter&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEspere un momento. \u00bfD\u00f3nde tendr\u00eda la cabeza? Tenga, tenga, \u00bfla<\/p>\n<p>reconoce?\u00bb La pierna hab\u00eda sacado no se sab\u00eda de d\u00f3nde un voluminoso<\/p>\n<p>paquete de papeles heterog\u00e9neos, una cartilla militar mugrienta, recibos<\/p>\n<p>de alquiler, cupones de la Defensa Nacional, un carnet de votante para las<\/p>\n<p>elecciones cantonales, papel de liar zig-zag, y, rebuscando en el mont\u00f3n,<\/p>\n<p>dejando caer al suelo varias hojas que los pies de los transe\u00fantes<\/p>\n<p>enseguida mancharon, se llevaron, aniquilaron, me tendi\u00f3 una fotograf\u00eda<\/p>\n<p>Midget, donde pude ver acodada sobre una estela, con aire inspirado, a<\/p>\n<p>Emilie, es decir a un vol-au-vent. Permanec\u00ed un instante mudo y la pierna<\/p>\n<p>se aprovech\u00f3. \u00ab\u00bfCon qui\u00e9n se ha ido? \u00bfCon la barba a la imperial o con la<\/p>\n<p>manga de lustrina? Qui\u00e9n sabe, tal vez est\u00e9 acusando a inocentes&#8230; \u00a1Ah!<\/p>\n<p>no tener, no saber&#8230; Tambi\u00e9n estaba ese percutor de fusil que no dejaba<\/p>\n<p>de rondarla. Debe de ser \u00e9l. No, no es posible. Ja, imag\u00ednese,<\/p>\n<p>\u00a1abandonado por un percutor de fusil! Impagable extravagancia. Pero<\/p>\n<p>usted no dice nada, \u00bfha visto a Emilie?\u00bb Yo intentaba pretender que no<\/p>\n<p>me acordaba: \u00ab\u00bfYeso es todo, eso es todo? \u00bfTiene usted en sus manos el<\/p>\n<p>retrato de Emilie, y no me dice lo que piensa de ella? \u00bfQu\u00e9 le parece?\u00bb<\/p>\n<p>\u00abPerm&gt;, dije yo humildemente, \u00abes un vol-au-vent\u00bb \u00abSea m\u00e1s educado,<\/p>\n<p>haga el favor. \u00bfSe imagina usted lo que una mujer como \u00e9sa puede ser<\/p>\n<p>para un hombre? En la cama, caballero&#8230;\u00bb No quise o\u00edr m\u00e1s. Habr\u00eda<\/p>\n<p>mucho que decir sobre estos emparejamientos, mientras a nadie se le<\/p>\n<p>ocurre asombrarse del de la vaca y el bacalao, por ejemplo. O de los<\/p>\n<p>matrimonios incestuosos entre la mosca y el moscatel, entre la col y el<\/p>\n<p>colibr\u00ed. Si el domingo coj\u00e9is en una estaci\u00f3n suburbana uno de esos trenes<\/p>\n<p>abarrotados que devuelven a la capital a las familias agotadas por una<\/p>\n<p>jornada consumida entre las cuatro paredes de casitas coquetas<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>cuidadosamente valladas, y ech\u00e1is una mirada benevolente sobre esta<\/p>\n<p>humanidad presentada en parejas que escoltan a sus reto\u00f1os chillones y<\/p>\n<p>quejicosos, no se os escapar\u00e1, sea cual fuere el gusto natural del hombre<\/p>\n<p>por la monstruosidad, que una fantas\u00eda verdaderamente absurda ha<\/p>\n<p>presidido estas uniones cuando veis hombro con hombro al perejil y a la<\/p>\n<p>mandr\u00e1gora, a la sand\u00e1raca y al ojo de perdiz, a la p\u00farpura y al filadiz.<\/p>\n<p>Entonces reflexion\u00e1is, entonces empez\u00e1is a comprender, y volvi\u00e9ndoos<\/p>\n<p>hacia los mocosos gritones y repelentes que son utilizados en estos<\/p>\n<p>vagones apestosos como falcas destinadas a impedir que se caigan de la<\/p>\n<p>red los equipajes de los viajeros, contempl\u00e1is a la prole salida de estos<\/p>\n<p>coitos barrocos y os dirig\u00eds a ella con una mansedumbre infinita: \u00abProle,<\/p>\n<p>es un golpe bajo para la fanfarria el hecho de que hay\u00e1is nacido. Sois<\/p>\n<p>innobles a m\u00e1s no poder, bastardos de la tinaja y el lin\u00f3leum, h\u00edbridos de<\/p>\n<p>la gamba y el cardillo. Pero ser\u00eda injusto decir que eso est\u00e1 bien. Si<\/p>\n<p>balance\u00e1is sobre vuestros pobres culos de l\u00e1mpara descoloridas cabezas<\/p>\n<p>de adormideras, si vuestro cr\u00e1neo se abre lateralmente como una iglesia<\/p>\n<p>rural mientras de vuestros ombligos salen rosarios de salchichas podridas,<\/p>\n<p>si vuestros dientes son de pedazos de cristal, vuestros pies de andrajos<\/p>\n<p>nauseabundos, si vuestra pierna izquierda tiene el aspecto de despojos de<\/p>\n<p>ternera mientras que la derecha recuerda irremisiblemente a la ardilla en<\/p>\n<p>su jaula, por no hablar de vuestra peque\u00f1a molleja y de los \u00f3rganos de la<\/p>\n<p>reproducci\u00f3n, que s\u00f3lo m\u00e1s adelante llegar\u00e1n a una madurez aterradora,<\/p>\n<p>con todo un cortejo de \u00falceras, tumores y varicosidades, prole, y aqu\u00ed<\/p>\n<p>hago una pausa para respirar, \u00bfos hab\u00e9is preguntado, conteniendo<\/p>\n<p>vuestro aliento en el momento de atacar la trompeta con la que nos<\/p>\n<p>perfor\u00e1is los o\u00eddos, lanzando bruscamente el bal\u00f3n a la cara de un<\/p>\n<p>superior de pap\u00e1 que ven\u00eda de visita, alguna vez, os hab\u00e9is preguntado<\/p>\n<p>alguna vez de qui\u00e9n, si del gobierno, del granizo, de la filoxera, del<\/p>\n<p>desarrollo de la prostituci\u00f3n, de la mala alimentaci\u00f3n, del analfabetismo,<\/p>\n<p>del feminismo, de los empleados de correos, de las huelgas, de la<\/p>\n<p>radiofon\u00eda, es la culpa, de qui\u00e9n es la culpa, preguntado alguna vez de<\/p>\n<p>qui\u00e9n es la culpa, os hab\u00e9is preguntado de qui\u00e9n es la culpa, prole? Pues<\/p>\n<p>bien, fiaros de alguien a quien vuestro aspecto f\u00edsico repugna, y a quien le<\/p>\n<p>gustar\u00eda veros en los cagaderos con toda la mierda del mundo sobre<\/p>\n<p>vuestros hocicos de liebre y vuestras cabezas de chorlito, pero que no por<\/p>\n<p>eso deja de ser vuestro amigo: si busc\u00e1is la soluci\u00f3n a un problema que<\/p>\n<p>empieza a martillear vuestra sesera a la funerala donde ya crecen en las<\/p>\n<p>circunvoluciones mugrientas la verruga de la necedad y la de la lubricidad,<\/p>\n<p>mirad, levantando con vuestras manitas cantadas por el poeta la s\u00e1bana<\/p>\n<p>paterna, o si no ten\u00e9is paciencia para esperar a que se haga: de noche y<\/p>\n<p>vuestros queridos padres se hayan dormido enlazados en el sudor y la<\/p>\n<p>leche, al final de esta frase encontrar\u00e9is un vocabulario de las palabras<\/p>\n<p>que no pod\u00e9is entender, abrid con vuestras manecitas el pantal\u00f3n de<\/p>\n<p>vuestro padre, la combinaci\u00f3n cerrada de vuestra madre, y mirad el pene,<\/p>\n<p>y mirad la vulva que por un juego sorprendente y est\u00fapido se han juntado<\/p>\n<p>para produciros, \u00a1y nada os resultar\u00e1 tan incomprensible en vuestro<\/p>\n<p>propio horror!\u00bb<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Sin duda, si cojo con una mano el rododendro y con la otra la<br \/>\nsirena, si los coloco con un poco de sentimiento sobre un mueble de<\/p>\n<p>hierro, oir\u00e9 al Ojo preguntarme con su voz cristalina si esta naturaleza<\/p>\n<p>muerta merec\u00eda el entierro. \u00a1Mejor hacer saltar, sobre las cuerdas que<\/p>\n<p>comprimen un viejo cartapacio lleno de cartas de amor, a las hadas, a las<\/p>\n<p>pulgas sabihondas y a los canguros! Mejor callarse. Se\u00f1or Ojo, yo no soy<\/p>\n<p>el Hombre, no llevo mi orificio de culo en mis molares, no he inventado el<\/p>\n<p>sabio desorden que organiza a este individuo que al no tener wateria<\/p>\n<p>c\u00f3rnea al nivel de los \u00f3rganos de la locomoci\u00f3n como todo animal que se<\/p>\n<p>respete suple esta ausencia vergonzosa con la piel de la vaca y la aguja<\/p>\n<p>del zapatero. \u00bfSoy acaso responsable del invierno, y de la perversidad de<\/p>\n<p>los peleteros que exigen de la ciencia del abortista una piel nueva, s\u00f3lo<\/p>\n<p>una, aunque fuese la \u00faltima del mundo, para adornar elegantemente a las<\/p>\n<p>frioleras criaturas que caminan sobre ruletas y huelen a baba de<\/p>\n<p>mariposas? No es que yo a\u00f1ore, sentado en un sill\u00f3n de rocalla, los<\/p>\n<p>tiempos pasados, la naturaleza y la calma de sus caser\u00edos, pues la risa del<\/p>\n<p>vientre est\u00e1 sacudiendo mi pie moderno, mis dientes de oro hojean el<\/p>\n<p>list\u00edn de tel\u00e9fonos, mi coraz\u00f3n de masilla fuma en una rocking chair, y mi<\/p>\n<p>r\u00f3tula vulcanizada est\u00e1 enamorada de un aparato para afilar maquinillas<\/p>\n<p>de afeitar el\u00e9ctricas. Pero yo miro a la manera del naturalista las idas y<\/p>\n<p>venidas de todo lo que respira, empezando por los ascensores, las cintas<\/p>\n<p>transportadoras, las motocicletas, constato la proximidad de la esmeralda<\/p>\n<p>y de la perra, del caucho y del beb\u00e9. Y como el naturalista en cuesti\u00f3n, no<\/p>\n<p>puedo evitar posar un momento mi estilogr\u00e1fica, cuya plumilla, como el<\/p>\n<p>tromb\u00f3n de varas y la tortuga, sabe esconderse en su vientre cuando<\/p>\n<p>tiene miedo, sed, o sue\u00f1o, no puedo evitar posar mi l\u00e1piz, al que se le<\/p>\n<p>saca punta sin navaja, ya que no es necesario cortar la ropa de una mujer<\/p>\n<p>para desnudarla, basta hacerla girar sobre s\u00ed misma muy deprisa y la<\/p>\n<p>fuerza centr\u00edfuga se encarga de todo, a menos que el sujeto sea vicioso,<\/p>\n<p>no puedo evitar soltar mi m\u00e1quina de escribir como una bolita de chicle<\/p>\n<p>abandonado, y re\u00edrme.<\/p>\n<p>S\u00f3lo interrumpo esta operaci\u00f3n para lanzar unos gritos lastimeros.<\/p>\n<p>Luego vuelvo a re\u00edrme. Los ni\u00f1os, las cabras del T\u00edbet, los globos cautivos<\/p>\n<p>que me rodean abren puertas cocheras sobre esta distorsi\u00f3n extra\u00f1a del<\/p>\n<p>silencio. No comprenden c\u00f3mo es posible que este vertebrado que hace<\/p>\n<p>s\u00f3lo un instante escrib\u00eda como la mosca sobre el espejo y el paraguas<\/p>\n<p>sobre la multitud se haya puesto a alborotar de una manera tan vejatoria<\/p>\n<p>que si contin\u00faa as\u00ed llamar\u00e1n a mam\u00e1. Mi risa man\u00edaca echa a volar<\/p>\n<p>batiendo las alas. Pero no progresa en l\u00ednea recta, ya que es un nuevo<\/p>\n<p>modelo de helic\u00f3ptero fabricado seg\u00fan unos planos robados al ministerio<\/p>\n<p>de la guerra en una carpeta sobre la que se hab\u00eda escrito en letras de<\/p>\n<p>molde Defensa Nacional, inscripci\u00f3n que alguien poco gracioso,<\/p>\n<p>probablemente un oficial del estado mayor, hab\u00eda cre\u00eddo poder<\/p>\n<p>transformar con l\u00e1piz-tinta, mientras no le miraban, en Defensa de<\/p>\n<p>elefante, tachando para ello el ep\u00edteto Nacional, y reemplaz\u00e1ndolo por el<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>complemento determinativo de elefante, lo que hace suponer que este<\/p>\n<p>militar debi\u00f3 de servir en la infanter\u00eda colonial. Mi risa se posa sobre el<\/p>\n<p>primer objeto que le parece s\u00f3lido, y como \u00e9ste era un hombre joven que<\/p>\n<p>iba a hacer una petici\u00f3n de mano siguiendo la costumbre inmemorial y<\/p>\n<p>que cruzaba la calle pensando en la familia pol\u00edtica, en el contrato, en los<\/p>\n<p>bienes parafernales cuando un peque\u00f1o autob\u00fas lo ha separado en dos<\/p>\n<p>trozos, lo que hace resultar c\u00f3mica la palabra c\u00f3nyuge, permite suponer<\/p>\n<p>que la futura al consentir ahora a dicha uni\u00f3n ser\u00eda culpable de bigamia,<\/p>\n<p>etc\u00e9tera, la risa cambia de percha y posa su zarpa extra\u00f1a sobre algo que<\/p>\n<p>no ha elegido. No, no es el Mickiewicz de Bourdelle, el nombre de los<\/p>\n<p>mariscales de mierda dado a las calles de Par\u00eds, un pecar\u00ed sentimental en<\/p>\n<p>un cuarto de ba\u00f1o, los pararrayos, las vacunas, un cine londinense donde<\/p>\n<p>el p\u00fablico escucha religiosamente a Brahms expelido de un \u00f3rgano en<\/p>\n<p>forma de g\u00f3ndola Queen-Anne por un ser mitad postal mitad pila<\/p>\n<p>el\u00e9ctrica, ni los temas po\u00e9ticos como una muchacha pein\u00e1ndose, ba\u00f1istas,<\/p>\n<p>la muerte de Napol\u00e9on, el adi\u00f3s del soldado, no. Mi risa sencillamente se<\/p>\n<p>ha instalado sobre un saquito rojo que ya tuve ocasi\u00f3n de comparar con<\/p>\n<p>una legi\u00f3n de honor. Y ahora es el saquito el que es condecorado y echa a<\/p>\n<p>volar. Vuela, saquito. O mejor dicho, nada, demuestra tu estilo, remonta<\/p>\n<p>el Sena contra todas las leyes de la f\u00edsica incordiante, entra por una reja<\/p>\n<p>donde se consumen montones de basuras, en un canal subterr\u00e1neo que<\/p>\n<p>estremeci\u00e9ndote de voluptuosidad, reconocer\u00e1s como el gran colector, y<\/p>\n<p>pi\u00e9rdete, para siempre, bajo esas b\u00f3vedas, donde te caes cuando la criada<\/p>\n<p>de un hotel amueblado de la Rue des Plantes te echa por error con las<\/p>\n<p>basuras antes de que el melanc\u00f3lico Juan Lapolla se haya tomado la<\/p>\n<p>molestia de abrirte a fin de hacemos saber lo que pod\u00edas contener.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto vuelvo a poner mi m\u00e1quina de escribir en mi boca,<br \/>\nrompo mi saxof\u00f3n, llevo el sentido de lo irrisorio al monte de piedad.<\/p>\n<p>*<br \/>\nSi la frase que comienza aqu\u00ed con una magnolia como una canci\u00f3n<\/p>\n<p>para hacer llorar a los americanos, pasando por todos los avatares de una<\/p>\n<p>crisis de histeria de fases imprevisibles y m\u00faltiples, se metamorfosea<\/p>\n<p>paulatinamente en orycteropus, en trib\u00f3metro, en trinquete, en m\u00fasico a<\/p>\n<p>sueldo, en benjamita vendiendo una huevera a un timariota, en r\u00e9mora<\/p>\n<p>(ese guardia municipal de los mares), en civeta, en patriota onic\u00f3fago, en<\/p>\n<p>herniaria glabra como la quebrantapiedras, en deporte de invierno, en<\/p>\n<p>ciercillo y en corozo, con actitudes que en cada uno de estos estados van<\/p>\n<p>del \u00e9xtasis al sufrimiento a trav\u00e9s de la amenaza, el c1onismo, el<\/p>\n<p>exhibicionismo y la s\u00faplica, acaba llegando, en el extra\u00f1o admin\u00edculo de<\/p>\n<p>unos quevedos lipeman\u00edacos que se estrellan en un ojo y se resisten a<\/p>\n<p>llevar al oculista esta manzanilla del cristal, a una playa desierta donde la<\/p>\n<p>arena es de mantequilla y la roca de pies descalzos, para chocar contra<\/p>\n<p>este acantilado, un quinqu\u00e9 de petr\u00f3leo, ser\u00e9 tachado de fumista y es un<\/p>\n<p>fumista lo que ahora necesito. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1is fumistas, a esta hora del<\/p>\n<p>mundo? Hab\u00eda fumistas hasta hace muy poco, pero por m\u00e1s que me subo<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>a un taburete ya no los veo&#8230; Fumistas, famosos amantes de los humos,<\/p>\n<p>que bailabais en las calles delante de los coches f\u00fanebres, clientes<\/p>\n<p>detestados por los peluqueros, extraordinarios pasajeros de los tranv\u00edas<\/p>\n<p>siniestros, interlocutores de porteras, prestidigitadores de la dignidad<\/p>\n<p>humana, qu\u00e9 ha sido de vosotros, acarreando los utensilios de vuestra<\/p>\n<p>condici\u00f3n, barbas postizas, participaciones, condecoraciones,<\/p>\n<p>correspondencias de autob\u00fas, brazaletes de luto, sombreros de copa. Ya<\/p>\n<p>que, dice la ley, el acreedor no puede quedarse con los instrumentos de<\/p>\n<p>trabajo del deudor. Si por la calle veo una tienda negra, ya no es una<\/p>\n<p>oficina de correos: es la casa de Borniol o un fumista, y esta \u00faltima<\/p>\n<p>palabra escrita en letras versales en la v\u00eda p\u00fablica me sigue hablando de<\/p>\n<p>usted, Sapeck, y de ti, Baudelaire.. Melanc\u00f3licos m\u00e9dicos de las<\/p>\n<p>chimeneas, vuestros sucesores patentados ya no env\u00edan aprendices<\/p>\n<p>negros por las v\u00edas respiratorias de las casas. Y sobre los tejados<\/p>\n<p>desiguales el pueblo de los tubos azules y rojos est\u00e1 tan poco<\/p>\n<p>acostumbrado a los paseantes, que se oye un murmullo general cuando<\/p>\n<p>entre estos cigarrillos inmobiliarios pasa lentamente mi pensamiento. Este<\/p>\n<p>ama la locura que preside la elaboraci\u00f3n de las chimeneas, desde el<\/p>\n<p>habitual tarrito de crema de tejas a las construcciones de hojalata que<\/p>\n<p>adoptan del arte de las armaduras y del de los \u00eddolos un acento de<\/p>\n<p>fantasma y una cara de os\u00edfrago. Hay chimeneas en forma de zanahoria,<\/p>\n<p>hay chimeneas en forma de seno. Pero en estos prados artificiales, \u00bfqu\u00e9<\/p>\n<p>es eso, en la ra\u00edz de las hortalizas, que parece orobanca? Habr\u00eda que<\/p>\n<p>saber cu\u00e1l de los dos cultivos, el de barbechos o el de rotaci\u00f3n, prevalece<\/p>\n<p>en los cultivos de altura, y si las chimeneas giratorias, o las que se<\/p>\n<p>complican con foliolos en las tres direcciones, exigen para crecer labores<\/p>\n<p>hort\u00edcolas como las rosas de hoy d\u00eda. Hay barrios de Par\u00eds donde las<\/p>\n<p>chimeneas son brazos vivos agitando el adi\u00f3s con una mano ardiente.<\/p>\n<p>Unas enguantadas, otras desnudas. Y otras llevan mitones. Las chimeneas<\/p>\n<p>del taller de costura donde penetramos son un campo de barracas<\/p>\n<p>decoradas con tatuajes de un maravilloso efecto.<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00e1 quien me pregunte por qu\u00e9 penetramos en un taller de<br \/>\ncostura, y de la Rue Saint-Honor\u00e9 adem\u00e1s, si no es para volver a salir?<\/p>\n<p>Ah, no tan aprisa como para no echar un vistazo a las se\u00f1oras mientras se<\/p>\n<p>desnudan, el largo roce de las mujeres junto a las paredes. Ahora<\/p>\n<p>estamos en Rue Saint-Lazare, en casa de una lencera. Un poco m\u00e1s all\u00e1<\/p>\n<p>en el taller de un zapatero, luego el parque Monceau nos invita a matar<\/p>\n<p>algunos hijos de ricos. Un joyero de la Rive Gauche. Una modista en las<\/p>\n<p>Temes. Un comerciante de medias de seda Rue Paradis. H\u00e9l\u00e9na,<\/p>\n<p>habitaciones, Rue Douai. Una charcuter\u00eda-restaurante de las Batignolles.<\/p>\n<p>Adivinad ahora, cornetas, orejas, vaporizadores, anguilas, puntos de<\/p>\n<p>interrogaci\u00f3n, enredaderas, velas, qu\u00e9 clase de chimenea remata cada<\/p>\n<p>uno de estos comercios. El caso es que precediendo en esta rayuela de un<\/p>\n<p>d\u00eda al pie que nos empujaba como una piedra vulgar nos hemos perdido el<\/p>\n<p>espect\u00e1culo de una mujer extraordinaria a escala de las chimeneas. Como<\/p>\n<p>se detiene en una tienda de guantes, Rue Auber, cojamos esta mano, seis<\/p>\n<p>y cuarto, que se tiende hacia un est\u00edpite en forma de Africa sin<\/p>\n<p>Madagascar. Y con toda la fuerza de nuestra mano mental, despojemos a<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>este brazo de una manga que languidece sobre la desnudez, a un hombro,<\/p>\n<p>ya todo el cuerpo finalmente ofrecido a la descripci\u00f3n. De todas las<\/p>\n<p>chimeneas prefiero la que lleva un sombrero contra el que rebota el<\/p>\n<p>humo, y que bajo el sombrero nos revela un cors\u00e9 rasgado en vertical por<\/p>\n<p>diez aberturas en su circunferencia. As\u00ed la mujer a la que acabamos de<\/p>\n<p>arrancar de la seda bajo una cofia de fuego presenta alrededor de su<\/p>\n<p>cuerpo diez coftos por los que se escapa un humo simb\u00f3lico. Las<\/p>\n<p>vendedoras de guantes se quedan sin aliento, las muy tortilleras.<\/p>\n<p>Son justamente diez, y parecen diez campesinas piadosas en torno<br \/>\na un oratorio con diez nichos, pues se han arrodillado. Diez cl\u00edtoris se<\/p>\n<p>desarrollan, hablo de los de arriba, ya que la sombra de las faldas oculta<\/p>\n<p>tanto el cofto de la nueva virgen como el de las felatrices. El c\u00edrculo de las<\/p>\n<p>lenguas tiembla desigualmente, como ese \u00a1buen viaje! lanzado por una<\/p>\n<p>multitud que permanece en el muelle al barco que se lleva a un ministro<\/p>\n<p>plenipotenciario. Quien me diga por qu\u00e9 se nos ha convidado a este corro<\/p>\n<p>colorado, y por qu\u00e9 anteriormente nos hemos encontrado con la condesa,<\/p>\n<p>Monsieur Pis, el abate, Don Juan Lapolla Tiesa, el inspector, la botita,<\/p>\n<p>Jol\u00edn, etc\u00e9tera, me har\u00e1 verdaderamente un favor.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Llevo a cabo un proceso an\u00e1logo a los de la brujer\u00eda. Agarr\u00e1ndola<br \/>\npor los cabellos, he sacado de la cama s\u00f3rdida a una mujer fea, sucia y<\/p>\n<p>medio dormida, avergonzada de sus pies negros, de sus narices<\/p>\n<p>sudorosas, de la lega\u00f1a en el rabillo del ojo. La realidad nunca se ha<\/p>\n<p>notado la boca tan amarga como esta ma\u00f1ana. Me mira desde un agujero<\/p>\n<p>idiota. No comprende qu\u00e9 pulgas le est\u00e1n buscando. Hace tanto tiempo<\/p>\n<p>que se dedica al asunto, que los ha tenido a todos, a los cr\u00e9dulos y a los<\/p>\n<p>contestatarios, s\u00f3lo ten\u00eda que esperar. A los que sencillamente la<\/p>\n<p>negaban, los ha acostado en el barro, con el hambre y otras chirigotas de<\/p>\n<p>su invenci\u00f3n. A los que la parodiaban, les respond\u00eda como una puta bajo<\/p>\n<p>el domin\u00f3 que pasa su enfermedad haci\u00e9ndose la duquesa. Y a los que se<\/p>\n<p>parec\u00edan a la llama, los pellizcaba de nuevo en los pies con verdadero<\/p>\n<p>amor. Se paseaba arrastrando detr\u00e1s suyo toda la ropa sucia de los d\u00edas,<\/p>\n<p>toda la basura de las noches. Victoriosa como una zorra, como una puerca<\/p>\n<p>que es lo que es. Su risa como el ruido de un coche que se acerca, su<\/p>\n<p>paso de partera, su voz de tren que entra en la estaci\u00f3n. \u00bfLa hab\u00e9is visto<\/p>\n<p>dormir? Yo he contemplado este espect\u00e1culo. La hab\u00edan tapado con<\/p>\n<p>met\u00e1fora. Hombres delgados. Estos la hac\u00edan posible a su manera, con<\/p>\n<p>jirones de la imaginaci\u00f3n, de la desesperaci\u00f3n que se resiste a dejar de<\/p>\n<p>despertar la esperanza. Y al dormir esbozaba una sonrisa de coqueter\u00eda<\/p>\n<p>bajo la cortina de azul y la s\u00e1bana de quimeras. Estaba casi hermosa,<\/p>\n<p>unas mentiras m\u00e1s y se la habr\u00eda amado. Fue entonces cuando la rabia<\/p>\n<p>me agarr\u00f3 por la nariz y me arrastr\u00f3 hasta la cama con toda su fuerza de<\/p>\n<p>adefesio. Y cog\u00ed a la realidad por los cabellos y la saqu\u00e9 de la sombra. Los<\/p>\n<p>tres form\u00e1bamos un bonito grupo: la rabia, la realidad y yo. D\u00e9jame<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>respirar, rabia, me aprietas demasiado las narices. Entonces me<\/p>\n<p>abandona. Gracias.<\/p>\n<p>Ahora que mi prisionera empieza a darse cuenta de lo que le est\u00e1<\/p>\n<p>pasando, se pone a chillar injurias contra m\u00ed. Me conmina a devolverle el<\/p>\n<p>azul. Me llama infame cerdo, asqueroso personaje, porn\u00f3grafo, cochino.<\/p>\n<p>No, no, no volver\u00e1s a darte aires de ni\u00f1a bonita, eres inmunda, apestas,<\/p>\n<p>tu boca es un para\u00edso careado, tu sobaco un pozo de esti\u00e9rcol, tu culo la<\/p>\n<p>cloaca de las mierdas verdes, tu ombligo la f\u00edstula de los puses mentales.<\/p>\n<p>Ah babosa, hasta tus pelos de demonio babean sobre mis dedos que ya no<\/p>\n<p>te soltar\u00e1n. No me asusta tu mierda y no tratar\u00e9 con guante blanco tu<\/p>\n<p>carro\u00f1a. Te arrastrar\u00e9 conmigo como un animal que se lleva al matadero,<\/p>\n<p>es in\u00fatil que te desga\u00f1ites.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 son esos cantos, all\u00e1 abajo? La dulzura de vivir, oh tiempo<\/p>\n<p>suspende tu curso, el hermoso mes de mayo, las vidas anteriores, la<\/p>\n<p>blanda almohada, la torre de marfil, el coraz\u00f3n l\u00edmpido y fino del chino,<\/p>\n<p>han amado, partir que es morir un poco y como tres y dos son cinco,<\/p>\n<p>despu\u00e9s de m\u00ed el diluvio, la buena vida, la vida con may\u00fasculas, basta,<\/p>\n<p>basta. No puedo soportar el ruido pueril de los p\u00e1jaros lira. Sin duda esos<\/p>\n<p>se\u00f1ores tienen el trasero de n\u00edquel y la cola de verdadero tubo de parklet,<\/p>\n<p>cagan monedas de veinticinco c\u00e9ntimos y mean agua d\u00e1ndoles cuerda,<\/p>\n<p>pero bajo sus cielos de trapos, en sus arrebatos ortop\u00e9dicos, \u00bfacaso creen<\/p>\n<p>disimular la basura de la que asoman todav\u00eda chorreantes sus frentes<\/p>\n<p>despavoridas y sus ojos l\u00edricos? \u00a1A esta hora el firmamento sufre una<\/p>\n<p>blenorragia! No s\u00e9 si ha hecho bueno alg\u00fan d\u00eda, me extra\u00f1ar\u00eda. Y adem\u00e1s<\/p>\n<p>el buen tiempo es solo una pretensi\u00f3n del hombre que quiere declararse<\/p>\n<p>satisfecho. Sea el solo la lluvia los que te pudran, no dejas de ser una<\/p>\n<p>podredumbre. Oigo desgarrarse mucosas: son ni\u00f1os que vienen al mundo.<\/p>\n<p>Oigo los alaridos del oso, pero no es un hombre que goza. Oigo una<\/p>\n<p>l\u00e1grima que baja rodando hasta el valle que habla al eco, pero no es una<\/p>\n<p>gota de sudor, porque el hombre trabaja. Sin bromas, el trabajo es<\/p>\n<p>sagrado. En este paisaje alpestre se perfila una sombra inmensa que debe<\/p>\n<p>de ser la de los picos donde la nieve es pura, pero no, es la de la pasma<\/p>\n<p>atus\u00e1ndose los bigotes, y la \u00fanica nieve es una porra, y sobre esto hay<\/p>\n<p>una bonita canci\u00f3n: los agentes son buenas personas que se pasean, que<\/p>\n<p>se pasean&#8230;<\/p>\n<p>Porque el hombre no ten\u00eda bastante con su propia abominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Necesitaba algo m\u00e1s bajo, m\u00e1s vil, m\u00e1s infecto. So\u00f1aba con perfeccionar<\/p>\n<p>las letrinas. Y lo consigui\u00f3: invent\u00f3 la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>\u00a1Pueblo de ciegos! \u00bfNo veis a los perros entrometerse en vuestras<br \/>\naceras? \u00bfNo veis que si la marta cibelina se viste con tanta elegancia es<\/p>\n<p>porque ha masturbado al vampiro, excitado al salmonete, chupado a la<\/p>\n<p>negreta y dormido con los lemures? Os encontr\u00e1is con la placenta y la<\/p>\n<p>confund\u00eds con un se\u00f1or bien, \u00bfd\u00f3nde ten\u00e9is los ojos? Dais la mano a los Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>jabatos, y en efecto no hay ning\u00fan motivo&#8230; pero no sab\u00e9is que os las<\/p>\n<p>est\u00e1is viendo con jabatos. Y cuando devolv\u00e9is su apret\u00f3n de manos a la<\/p>\n<p>hiena, al pulpo y a la triquina, confesad que est\u00e1is yendo demasiado lejos.<\/p>\n<p>No confiesan. Creen frecuentar a industriales.<\/p>\n<p>Lo que tiene de especialmente vejatorio esta aventura es que dentro<\/p>\n<p>de nada, cuando est\u00e9n en confianza, en lugar de mirar al bub\u00f3n de la<\/p>\n<p>peste y decirse: mira, el bub\u00f3n de la peste, se abandonar\u00e1n a cualquier<\/p>\n<p>ejercicio po\u00e9tico, y hablando al comprimido de aspirina le dir\u00e1n: \u00abHoy est\u00e1<\/p>\n<p>usted sonrosado como el jam\u00f3n, \u00bfes que ha ido de vientre? espero que su<\/p>\n<p>se\u00f1ora se haya recuperado de sus partos y que su chiquit\u00edn ya no tenga<\/p>\n<p>diarrea verde\u00bb. Este es el discurso que le sueltan al comprimido de<\/p>\n<p>aspirina, \u00a1en lugar de meterlo en un vaso con un poco de agua y<\/p>\n<p>trag\u00e1rselo!<\/p>\n<p>Todo esto debido a una falsa concepci\u00f3n de la imagen. Confunden<br \/>\nlas im\u00e1genes con procedimientos de conversaci\u00f3n, con truquitos con los<\/p>\n<p>que se puede hacer gracia, especies de pezones. De ninguna manera. Este<\/p>\n<p>hombre, me dec\u00eds, es un consejero del gobierno civil. Puede ser. Pero no<\/p>\n<p>es eso lo que lo caracteriza, ya que una crisis ministerial le convertir\u00eda en<\/p>\n<p>un pisapapeles. Lo que yo s\u00e9, es que lo que vosotros llam\u00e1is un hombre,<\/p>\n<p>un consejero del gobierno civil, se\u00f1or fulano, Le\u00f3n, chatito, pap\u00e1 y otras<\/p>\n<p>cosas por el estilo, es un gargajo, eso es, ni m\u00e1s ni menos, un gargajo, un<\/p>\n<p>poco de saliva con burbujas de aire, recuerdos de tabaco mascado,<\/p>\n<p>dej\u00e9moslo. Aclarado esto, el gargajo puede ser llamado pap\u00e1, ya que<\/p>\n<p>tambi\u00e9n se dice de una boca que es una rosa. Proporciones, por favor.<\/p>\n<p>La humanidad es una hip\u00f3tesis caducada. Vivan los valientes<\/p>\n<p>luchadores. Pero es hora de mandada al asilo. Sin duda habr\u00e1 sido<\/p>\n<p>interesante durante algunos siglos vivir con esta idea admitida, la<\/p>\n<p>existencia de hombres configurados de una forma sensiblemente<\/p>\n<p>uniforme, como la vaca y los peces de colores, que son todos vertebrados.<\/p>\n<p>Eso ha llevado a curiosas relaciones entre seres como el papel secante y<\/p>\n<p>la selva virgen, que no ten\u00edan muchas expectativas de encontrarse. Si han<\/p>\n<p>tenido ni\u00f1os exijo que se me guarde uno. El papel secante se crey\u00f3<\/p>\n<p>obligado a tener cojones, ligas, un bigotito; la selva virgen se pint\u00f3 los<\/p>\n<p>labios, tuvo crisis de nervios, se cambi\u00f3 de ropa a cada momento. Hab\u00eda<\/p>\n<p>que verlos juntos sobre un somier met\u00e1lico. Pues bien, si no hubiesen<\/p>\n<p>vivido con el compromiso del que estamos hablando jam\u00e1s se les habr\u00eda<\/p>\n<p>ocurrido la idea de subirse juntos a un somier met\u00e1lico. Considero que ha<\/p>\n<p>llegado la hora de cambiar de hip\u00f3tesis. La gente de pronto s\u00f3lo ser\u00e1 lo<\/p>\n<p>que es. Dejar\u00e1n de desempe\u00f1ar una especie de papel que se saben m\u00e1s o<\/p>\n<p>menos bien. Ser\u00e1n lo que son: viejos cebollinos , mastuerzos, lombrices,<\/p>\n<p>cerdos, mamarrachos, microbios, orinales, subculos, manzanilla, agua de<\/p>\n<p>bidet, papel higi\u00e9nico, piel de guaguau, polvo, polvo.<\/p>\n<p>Entonces ser\u00eda divertido pasearse de una capital de distrito a otra, y<\/p>\n<p>comprobar los estragos de la ciencia en los cargos de la administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me imagino una comilona de oficiales despu\u00e9s de la gran<\/p>\n<p>conmoci\u00f3n: el capit\u00e1n, que es un ganso, dir\u00eda \u00a1Cual mirando al<\/p>\n<p>comandante, que es una vomitona. El teniente Suspensorio dejar\u00eda de<\/p>\n<p>gustar a las mujeres. El subteniente Verga estar\u00eda muy cabreado de ser<\/p>\n<p>Mislibroseroticos.com<\/p>\n<p>subverga. El intendente&#8230; \u00a1y la c\u00e1mara de los diputados! El innoble<\/p>\n<p>Maginot se considerar\u00eda a s\u00ed mismo como el \u00faltimo de los glandes. \u00a1Paul<\/p>\n<p>Boncour unas hemorroides! Por no citar m\u00e1s que a esos dos. He le\u00eddo en<\/p>\n<p>los peri\u00f3dicos que el Aga Khan se casaba. Hac\u00eda mucho tiempo que no<\/p>\n<p>hab\u00eda ni Dios que se casase. Es muy curioso. Hay que decir que desde el<\/p>\n<p>punto de vista de las metamorfosis, el Aga Khan, que es exactamente una<\/p>\n<p>patata, plantea un problema interesante. Dios, en los pa\u00edses concretos<\/p>\n<p>que recaudan impuestos, en el pa\u00eds de los dioses abstractos, y muy<\/p>\n<p>especialmente en nuestro hermoso pa\u00eds de diarreicos, se convierte en<\/p>\n<p>propietario de cuadras de carreras. Hay ah\u00ed una proporci\u00f3n a establecer<\/p>\n<p>que quiz\u00e1s explicar\u00eda la ley general de las metamorfosis, por lo menos en<\/p>\n<p>la patata. Con ella se hace alcohol, tambi\u00e9n, y patatas fritas. Una patata<\/p>\n<p>frita que hace correr. Y el matrimonio religioso: \u00abNo olvide, se\u00f1ora, dirigir<\/p>\n<p>su mirada hacia la Santa Virgen cuando le quite el bat\u00edn a su marido,<\/p>\n<p>antes de met\u00e9rsela como es debido, ya que la Santa Virgen, se\u00f1ora, que<\/p>\n<p>hac\u00eda eso con las palomas, encuentra que, en lo tocante a Dios, una<\/p>\n<p>patata es de lo m\u00e1s deleznable&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>***<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una enorme polla, del tama\u00f1o de un hombre de altura normal, caminando no s\u00e9 c\u00f3mo, una especie de bufanda bajo el glande, y los cojones arropados en una mantita escocesa de colores oscuros, <\/p>\n","protected":false},"author":48373654,"featured_media":210,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[155326],"tags":[656710,574089],"class_list":["post-152","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-eroticos","tag-don-juan","tag-louis-aragon"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/kuzts.net\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/screenshot_10.jpg?fit=250%2C316&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3ni7E-2s","jetpack-related-posts":[{"id":716,"url":"https:\/\/kuzts.net\/?p=716","url_meta":{"origin":152,"position":0},"title":"Los impostores: \u00abJuan el encubierto\u00bb (1)","author":"Little Rollo","date":"27 julio, 2019","format":false,"excerpt":"Fuerte espa\u00f1ol de Santa Cruz, en Or\u00e1n \u00a0 \u00a0 \u00a0El hermano de todos, le gustaba hacerse llamar, pero en realidad hubiese preferido ser \"el tipo de todas\". \u00a0En ese cometido no le fue \u00a0ni tan mal; desde luego fue \"el tipo de muchas\". 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